por El Universal
04/01/2026 13:30 / Uniradio Informa Baja California / Mundo / Actualizado al 04/01/2026
WASHINGTON, EU.- ¿Qué viene ahora para Venezuela? Esa es la pregunta que resuena en todas las redes estadounidenses y en las cancillerías de medio mundo, mientras Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, terminaron en una prisión neoyorquina tras rechazar en diciembre una propuesta de exilio en Turquía.
Su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue nombrada por la Corte Suprema venezolana como presidenta interina, pero ya fue amenazada por el mandatario estadounidense, Donald Trump.
"Si no hace lo que es correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro", le advirtió el magnate en una entrevista con "The Atlantic", tras haber rebautizado la Doctrina Monroe como Doctrina Donroe, en homenaje a su nombre.
"La reconstrucción y el cambio de régimen, como quieran llamarlos, son mejores que lo que hay ahora en Venezuela. No podría ir peor", observó. Trump también relanzó las ambiciones expansionistas de Estados Unidos sobre Groenlandia "por motivos de defensa".
Dictando la línea tras el operativo de captura de Maduro y su esposa, fue el secretario de Estado, Marco Rubio, rebautizado por el Washington Post como "el virrey de Caracas" por su papel crucial en idear la destitución del ya expresidente venezolano y en la futura transición del país.
En una serie de entrevistas televisivas, Rubio rápidamente desaceleró sobre Rodríguez, quien en las horas posteriores al operativo había mantenido tonos desafiantes pidiendo la liberación de Maduro y advirtiendo que "Venezuela nunca volverá a ser la colonia de otro imperio".
"Ella no es una presidenta legítima", dijo el secretario de Estado, explicando que Estados Unidos no considera legítimo el régimen actualmente en el poder.
"Hay personas que pueden efectivamente hacer cambios", continuó, advirtiendo, sin embargo, que esto es diferente de reconocer la legitimidad del gobierno venezolano, que derivará de un periodo de transición que necesitará tiempo y de unas elecciones aún "prematuras".
Descartó a la premio Nobel de la Paz, María Corina Machado: "Es fantástica, pero la triste realidad es que, desafortunadamente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela".
Luego indicó el camino: "Colaboraremos con los funcionarios venezolanos si toman las decisiones correctas", teniendo en cuenta los intereses estadounidenses, es decir, deteniendo el tráfico de drogas, el flujo de migrantes y abriendo a las principales compañías petroleras estadounidenses.
Estados Unidos juzgará "no por las palabras, sino por los hechos", advirtió Rubio, evocando las muchas palancas en manos estadounidenses y aclarando que "no hay ninguna invasión, sino solo una operación de arresto" que "no requería la aprobación del Congreso".
Rodríguez, reconocida por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y por un gobierno interino que aparentemente permanece unido detrás de Maduro, parecía la interlocutora privilegiada por Estados Unidos para la transición, también por su control sobre la industria petrolera. Pero están surgiendo las primeras tensiones y cada error de la tecnócrata anglófona, abierta al mercado, podría desencadenar un golpe de Estado interno, una revuelta popular u otro bombardeo estadounidense.
Mientras tanto, el ejército venezolano denunció el asesinato "a sangre fría" de los guardias encargados de la protección de Maduro, y el New York Times habla de al menos 40 muertos entre militares y civiles en una operación de la que continúan surgiendo nuevos detalles: desde el uso del RQ-170 Sentinel, el dron de reconocimiento conocido como la Bestia de Kandahar, utilizado en 2007 en Afganistán para cazar a los líderes de Al Qaeda, hasta los informantes internos de la CIA que conocían no solo los desplazamientos de Maduro entre sus 7-8 refugios, sino también lo que comía.
Ahora, después de algunas humillantes apariciones con esposas y en pantuflas, el caudillo está en una celda en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, la peor prisión federal de Estados Unidos.
"Buenas noches, feliz año nuevo", le deseó sereno al ingresar en la "Guantánamo de Nueva York".
Este lunes, mientras se reúne el Consejo de Seguridad de la ONU, él deberá presentarse en la sala de Manhattan para ser acusado de conspiración por tráfico de drogas, armas y terrorismo.
Queda por ver si elegirá luego la vía del acuerdo o el juicio. Pero el Departamento de Justicia ya tiene un supertestigo en su contra: Hugo Armando Carvajal Barrios, ex jefe de la inteligencia militar venezolana, destituido por Maduro por traición y posteriormente arrestado por Estados Unidos en un proceso en el que el pasado junio se declaró culpable de delitos que conllevan cadena perpetua y que son análogos a los que se imputan al exlíder venezolano.