El Papa y Marco Rubio se reunirán el 7 de mayo tras ataques de Trump
CIUDAD DEL VATICANO, mayo 4 (EL UNIVERSAL).- Tras las tensiones sin precedentes entre Estados Unidos y la Santa Sede, se encamina hacia un posible deshielo. Y por eso entra en escena el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, que en los días de los virulentos ataques al papa León XIV por parte de la Casa Blanca -primero de Donald Trump y luego también del vicepresidente JD Vance- había mantenido un perfil bajo.
Rubio, católico, está por tanto llamado a ponerse en el papel de la "paloma". Y es verosímil que sobre la mesa no esté únicamente el tema de la paz, sino también las políticas sociales en Estados Unidos: desde los inmigrantes hasta los más pobres. No es casual que León XIV, al reunirse hoy con las organizaciones benéficas estadounidenses (Charities USA), haya hablado de "situaciones inhumanas".
El Vaticano confirmó la fecha -próximo 7 de mayo- y la hora -11:30 locales del encuentro entre el Papa estadounidense y el secretario de Estado de su país.
Posteriormente, Rubio se reunirá con el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin. Por el momento no está claro si la Santa Sede informará después sobre el contenido y el tono de la reunión, porque Rubio no es un jefe de Estado. Pero, si es posible, esto refuerza aún más la importancia del encuentro: en pocas horas, esta audiencia ha pasado a formar parte de la agenda oficial del Papa, en una semana que ya era muy intensa para él.
Al día siguiente, de hecho, León estará en Pompeya y Nápoles para celebrar su primer aniversario de pontificado. Por tanto, el objetivo de "recomponer" los vínculos, después de los repetidos desgarros de la Casa Blanca, parece ser común.
Estados Unidos ha tenido, como siempre ocurrió en la historia, un papel clave en la geopolítica internacional. Pero también hay otro hecho: por primera vez en 12 meses sobre el solio de Pedro se sienta un Pontífice nacido precisamente en Estados Unidos, un Papa que, como se ha visto, está atento a esa tierra: a su episcopado, a las condiciones de la gente y a lo decisivo que resulta el papel de la administración estadounidense en la escalada que lleva meses en curso.
Y Robert Prevost hoy también lanzó un dardo sobre el tema de las personas frágiles que viven en uno de los países más ricos del mundo.
Al reunirse con organizaciones caritativas en Estados Unidos, señaló que su trabajo "no está libre" de desafíos, dificultades e incomprensiones: "Busquen encontrar soluciones para situaciones inhumanas, para aliviar el sufrimiento de individuos y familias y para levantar la carga de quienes están oprimidos por dificultades y conflictos".
En cuanto al encuentro del jueves, es evidente que, entre las figuras que podían entrar en escena, la Santa Sede haya aceptado el cara a cara con un "bombero", en comparación con las salidas tan singulares de Trump y Vance. Este último, por cierto, convertido al catolicismo solo hace algunos años, había atacado al Papa en días pasados en el plano teológico y luego trató de enmendar con declaraciones más conciliadoras.
Rubio, en cambio, comparte con Prevost haber crecido en la fe y en los valores católicos. Y después de haber sido únicamente un miembro de la delegación que se reunió con el nuevo Papa hace exactamente un año, ahora asume el papel de protagonista para intentar recomponer las relaciones con la Santa Sede, que para muchos es cada vez más un faro para volver a ese camino de diálogo que, dada la gravedad de los conflictos en curso, muchos han dado por perdido.