por Guillermo Parra
08/10/2026 04:00 / Uniradio Informa Baja California / Reportajes especiales / Actualizado al 08/10/2026
- Para directivos escolares de Tijuana, el problema empieza mucho antes del primer día de clases: en casa.
TIJUANA.— Treinta y un casos en nueve meses. Desde que hay registro, las escuelas mexicanas nunca habían visto tantos incidentes con armas en un solo año, y Baja California está entre los estados más golpeados.
Nuevo León encabeza el conteo de 2026 con cuatro casos. Justo detrás está Baja California, con tres, empatada con la Ciudad de México.
Las cifras son del investigador Víctor Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila, quien detalló que entre el año 2000 y septiembre de 2026 se han registrado 157 incidentes con armas de fuego en escuelas del país.
Dicho de otra forma: casi uno de cada cinco ocurrió este año.
El mapa de 2026
- Nuevo León: 4 casos
- Baja California y Ciudad de México: 3 cada uno
- Hidalgo, Chihuahua, Sinaloa, Guerrero y Morelos: 2 cada uno
- Chiapas, Puebla, Veracruz, Tamaulipas, Michoacán, Nayarit, Jalisco, San Luis Potosí y Guanajuato: 1 cada uno
La alarma volvió a sonar la semana pasada, cuando dos secundarias, una en Querétaro y otra en Torreón, Coahuila, fueron escenario de nuevos hechos violentos con saldos lamentables.
¿Por qué está pasando esto?
Marko Díaz, Presidente de la Asociación de Escuelas Particulares de Tijuana (ADEPT), coincide con el diagnóstico del investigador.
Detrás del aumento hay una mezcla de factores: la exposición constante a contenidos violentos, problemas de salud mental que nadie detectó a tiempo y la facilidad para encontrar armas dentro de los propios hogares.
Pero Díaz pone el dedo en un punto que, dice, muchas veces se pasa por alto: lo que ocurre en casa mucho antes de que el niño pise un salón de clases.
Todo empieza antes del kínder.
Para el líder de las escuelas particulares tijuanenses, papás y escuelas comparten la tarea de educar, pero la responsabilidad más grande es de la familia. ¿La razón? De los 0 a los 4 años, antes de entrar al kínder, el niño está prácticamente en manos de sus padres, y es justo en esa etapa cuando se forman los rasgos principales de su carácter.
A esa edad, explicó, los pequeños empiezan a caminar con soltura, a correr, a subir escalones y a querer tocarlo todo. Amplían su vocabulario, señalan lo que quieren y, sobre todo, comienzan a buscar independencia. De ahí vienen los primeros berrinches: emociones que todavía no saben manejar solos.
Y ahí es donde, según Díaz, muchas familias se equivocan. Si no se ponen límites y, para calmar la rabieta, se le da al niño el celular o la tablet sin ninguna supervisión, el resultado, advirtió, es un desarrollo que se tuerce desde la raíz.
"Y ya sabemos hacia dónde apuntan las mayores probabilidades de cómo va a actuar cuando sea un joven y un adulto", sentenció.
Una tarea pendiente para los papás de hoy.
Díaz reconoció que, a diferencia de generaciones anteriores, a muchos padres de hoy, él incluido, les faltó aprender a poner límites y a establecer reglas claras de convivencia con sus hijos.
Esa carencia, considera, se refleja en buena parte de los problemas sociales que hoy enfrenta el país.
Su llamado es directo: que cada quien haga lo que le toca.
Porque, insiste, la "gran tarea" de construir los cimientos de la educación de los hijos no empieza en la escuela, sino en casa.