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VIDEO.- Cuatro años sin justicia para Margarito Martínez, periodista asesinado en Tijuana

Se cumple el cuarto aniversario luctuoso del fotoperiodista asesinado en Tijuana.
Cuatro años sin justicia para Margarito Martínez, periodista asesinado en Tijuan Alberto Elenes
Alberto Elenes 18-01-2026

- Se cumple el cuarto aniversario luctuoso del fotoperiodista asesinado en Tijuana.

- Familiares denuncian abandono institucional y falta de apoyo tras el crimen.

TIJUANA.- A cuatro años de que el lente de Margarito Martínez Esquivel se apagara para siempre, el vacío que dejó en las calles de Tijuana es tan profundo como la incertidumbre que rodea su caso. El fotoperiodista, cuya labor era fundamental para entender la violencia en esta frontera, fue asesinado al salir de su hogar; hoy, su familia sobrelleva el duelo entre la fe y el reclamo de una justicia que parece no llegar.

Durante una misa oficiada en su memoria, su esposa María Elena Frausto Granados, acompañada de su hija Johana, recordó que, aunque existen personas sentenciadas, el caso está lejos de cerrarse satisfactoriamente.

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"¿Cómo han sido? Muy difíciles. Muy difíciles porque nosotros todavía estamos fuera de aquí de donde siempre hemos vivido. Pero, pues de las autoridades yo no he sabido nada, no me han dado ninguna respuesta, no me han dicho nada, yo no he sabido hasta ahorita, igual que el año pasado, nada", expresó María Elena Frausto, esposa de Margarito.

La desprotección es un sentimiento constante. María Elena señala que no han recibido la asesoría jurídica adecuada respecto a la reparación del daño dictada en la sentencia contra los autores materiales, ni tampoco el respaldo de los medios de comunicación con los que Margarito colaboraba activamente al momento de su muerte.

"Lo único que yo he sabido, pues por terceras personas, que nosotros teníamos que estar inscritas a una plataforma... Conavi, Inzabi, algo así, cosa que yo me fui, yo no supe ya nada. Nada, nada, nada de eso, a mí no me han dado asesoría, no me han dicho nada. La última vez que hablé con el asesor jurídico que tengo, no sé si es por parte de Atención a Víctimas de aquí o de mecanismo, lo único que me dijeron fue que pues ellos están presos y ¿quién me va a pagar? Eso fue lo que me dijeron", señaló.

Para la familia, el riesgo sigue latente. María Elena confiesa que el miedo no se ha ido y que el desplazamiento forzado al que se vieron obligados ha fracturado su proyecto de vida, incluyendo la educación de su hija, quien ha tenido que continuar sus estudios a distancia.

"Pues es un peligro latente, yo siempre se lo dije a Margarito, o sea, es su profesión y la aman, es bien sabido, pero a veces no sé, yo ahorita pues pienso igual, que no hubiera valido la pena arriesgar su vida. ¿Por qué? Porque ni en salario, ni en que después de que él se fue, le dieron nada. Nada. No recibe apoyo de los medios en los que Margarito colaboraba, de ninguno", añadió.

Con la voz entrecortada pero firme, Frausto Granados lanza un llamado directo a las autoridades estatales y municipales: lo único que desean es recuperar la seguridad para volver a casa y cerrar un ciclo de dolor que se ha extendido por 48 meses de silencio oficial.

"Temor como tal, no. Pero confianza tampoco, o sea, no es como que yo pueda dejar ir a Johana a la tienda y que no esté con ese temor, miedo de que algo me le vaya a pasar o me le vayan a hacer. O ir yo y es lo mismo. Pues la verdad sí (estamos decepcionadas), porque ya son cuatro años. Ya son cuatro años y no, no, nosotros no hemos sabido nada, lo último que supimos fue el año pasado, antepasado, pasado ¿verdad? que habían suspendido la audiencia, que no se les habían aceptado los testigos y fue todo lo que nos dijeron", concluyó María Elena Frausto, esposa de Margarito.

A pesar de las promesas iniciales de la fiscalía sobre llegar al fondo de la autoría intelectual, el caso de Margarito Martínez continúa siendo un recordatorio de la vulnerabilidad de la prensa en Baja California y en toda la República Mexicana. Para su familia, la justicia no solo significa ver a los culpables tras las rejas, sino recuperar la paz que les fue arrebatada aquel lunes de enero.

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