por Alberto Elenes
20/05/2026 10:00 / Uniradio Informa Baja California / Reportajes especiales / Actualizado al 20/05/2026
- El director del Centro Islámico confirmó que el protocolo de cierre de emergencia funcionó gracias a la rápida reacción del personal en el estacionamiento.
- Se preparan vigilias simultáneas en ambos lados de la frontera para honrar la memoria de los caídos.
TIJUANA.- El impacto del trágico tiroteo ocurrido el lunes 18 de mayo en una mezquita de San Diego ha cruzado la frontera, sumiendo a la comunidad musulmana en Tijuana y la región en un profundo dolor.
"Son muchas preguntas que te haces porque los dos tiradores eran dos chamacos de 17, 19 años de la edad de casi de mis hijos, que dices tú, qué pasó en su vida, cómo llevaron su vida de desde pequeños para llegar al grado y tener esa fuerza y esas garras y ese coraje de ir de a hacer daño a niños a personas que no tienen nada que ver con ellos", Sonia García, presidenta de Fundación Latinas Musulmanas
Ante esta incomprensible violencia, las autoridades detallan cómo una tragedia mayor fue evitada gracias al sacrificio absoluto de tres hombres al momento en que los dos atacantes buscaron ingresar al recinto donde había unos 140 niños.
"Observó inmediatamente la amenaza para todos en la mezquita. Comenzó a enfrentarlos con disparos. Ambos sospechosos respondieron al fuego. Se puede ver al guardia de seguridad alcanzar su radio y activar el protocolo de cierre de emergencia", Scott Wahl, jefe de policía de San Diego


El director del Centro Islámico identificó a los mártires como el heroico guardia Amin Abdullah, y a los feligreses Mansour Kaziha y Nadir Awad. Fueron ellos quienes, en el estacionamiento, se interpusieron entre las balas y las aulas.
"Si no fuera por él... la carnicería habría sido mucho peor. Él es quien los detuvo, quien los retrasó. Si no hubiera hecho lo que hizo... los dos sospechosos habrían accedido fácilmente a cada uno de los salones", Sheik Taha Hassane, líder del Centro Islámico de San Diego.
A pesar de contar con protocolos, rejas y cámaras de vigilancia, el Centro Islámico reconoció que nunca imaginaron enfrentar este nivel de violencia.
Hoy, mientras preparan vigilias para honrar a los caídos, los líderes hacen un enérgico llamado a los padres de familia para revisar el entorno de sus hijos, frenar la radicalización desde el hogar y detener los discursos de odio.


