Apagones siguen y se suman a inseguridad y cruces lentos: la tormenta perfecta que daña la economía de Tijuana
Cuando la luz se va, se va también la oportunidad de recuperarse, y una parte más de la confianza de los consumidores en una ciudad que sigue esperando respuestas concretas.
TIJUANA.— Los cortes recurrentes en el suministro eléctrico volvieron a castigar este fin de semana a restaurantes, bares y cines de Tijuana, obligando a decenas de negocios a cancelar reservaciones, devolver dinero a sus clientes y cerrar puertas en plena temporada alta.
El episodio se suma a una cadena de fallas que, combinada con la inseguridad, los tiempos de espera en los cruces fronterizos y la inflación en ambos lados de la frontera, coloca a la economía local en uno de sus momentos de mayor presión en años recientes.
La situación adquirió mayor visibilidad luego de que funcionarios insistieron en distinguir entre "apagones" e "interrupciones del suministro de energía", una diferencia semántica que generó una reacción de burla y molestia entre ciudadanos y empresarios.
Esa postura contrasta con los reportes de colonos que documentan cortes de luz al menos dos veces por semana, y casos en los que el servicio ha tardado hasta cinco días en restablecerse.
La frase que circula en el sector empresarial sintetiza el sentir de quienes producen y venden en la ciudad:
"Para nosotros no son interrupciones, son apagones, y cada apagón nos trae pérdidas", declaró recientemente Lourdes Babún Villarreal, presidenta de la Canacintra en Baja California, al referirse al impacto en negocios y hogares por las fallas en el suministro y las variaciones de voltaje que dañan equipos y operaciones.
El sector restaurantero, el más golpeado en fines de semana.
Los fines de semana representan para el sector gastronómico la mayor ventana de recuperación de ingresos. Perderlos, con clientes dentro del local y pedidos sin poder entregarse, implica un daño que no siempre puede compensarse el resto de la semana.
La contingencia eléctrica que dejó sin luz a casi la mitad de Tijuana y parte de Ensenada y Rosarito generó pérdidas al sector gastronómico, con caídas en ventas de hasta 40 por ciento por cierre anticipado de establecimientos.
Restauranteros tuvieron que realizar reembolsos al no poder preparar pedidos que ya habían comprometido.
La presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Tijuana, Rebeca Aguilar Santuario, señaló en recientes fechas que al menos 20 por ciento de su membresía registró afectaciones directas por cortes de electricidad.
Desde Rosarito, el escenario se repite.
La Canirac local en el quinto municipio advirtió en su momento que los apagones constantes han generado pérdidas económicas, daños a equipos y suspensión de operaciones, agravados por la falta de respuesta de las instancias responsables, tiempos de reparación indefinidos y la ausencia de un plan de solución de fondo.
Además, el dirigente de los restauranteros hizo un llamado urgente a la CFE, argumentando que la industria gastronómica es un pilar para la atracción del turismo y la economía de la región.
La industria también paga el costo.
El impacto no se limita al sector de alimentos y entretenimiento. Una falla eléctrica de más de doce horas en la zona industrial de Mesa de Otay provocó el cese total de operaciones en diversas plantas manufactureras a principios de mayo, generando pérdidas económicas y el incumplimiento de contratos de exportación.
El presidente de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay (AIMO), José Luis Contreras Valenzuela, confirmó que en las últimas semanas al menos 11 empresas resultaron afectadas por las intermitencias del servicio, con pérdidas en líneas de producción, jornadas laborales interrumpidas y materias primas echadas a perder.
Los empresarios han solicitado formalmente la creación de canales de comunicación directa con las autoridades energéticas para gestionar contingencias de manera eficiente, de modo que un desperfecto técnico no se convierta en una crisis económica para la región fronteriza.
La raíz del problema: infraestructura sin inversión.
Especialistas y líderes empresariales apuntan al mismo diagnóstico de fondo. Los apagones han sido atribuidos a la falta de inversión y mantenimiento en la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como a la obsolescencia de los equipos utilizados.
Representantes empresariales señalaron que aunque se han anunciado inversiones en el sector energético, estas aún no están concluidas, por lo que la posibilidad de fallas en el suministro continúa latente, particularmente de cara al verano, cuando la demanda eléctrica se incrementa.
La Canacintra mantiene reuniones con directivos de la CFE en búsqueda de soluciones, aunque reconoce que los cortes podrían continuar mientras se realizan trabajos de mantenimiento y sustitución de infraestructura envejecida.
Una crisis sobre otra crisis
Los apagones llegan en un momento en que la economía tijuanense ya acumulaba presiones de distinto origen. La industria hotelera de Tijuana enfrenta una crisis de ocupación con una caída de 62 por ciento en las ventas de cuartos en comparación con el año anterior, vinculada por los empresarios a la percepción de inseguridad en el extranjero que ha detonado cancelaciones masivas.
Roberto Lyle Fritch, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Tijuana, informó en recientes fechas que solo en la plataforma Expedia se canceló el 48 por ciento de las reservaciones que ya habían sido pagadas.
A eso se suma el impacto en el turismo médico, uno de los pilares de la economía local.
El cierre de casas de cambio se ha intensificado, con alrededor de 20 puntos que dejaron de operar en el año, lo que representa entre 5 y 7 por ciento del total estimado en la ciudad.
El presidente de la Canaco Tijuana vinculó estos cierres a un tipo de cambio estrecho que reduce el poder de compra de los visitantes del sur de California y desincentiva operaciones cotidianas.
El presidente del Comité de Turismo y Convenciones (Cotuco) de Tijuana, Karim Chalita Rodríguez, confirmó que diversos prestadores de servicios han reportado una baja en la actividad tras eventos de impacto mediático, con cancelaciones de citas y reservaciones que afectan directamente la dinámica comercial de la región fronteriza. Tijuanaenlinea
En ese contexto, los fines de semana —que deberían ser la válvula de escape para los negocios— se han convertido en la nueva frontera de la incertidumbre.
Cuando la luz se va, se va también la oportunidad de recuperar lo perdido o lo que no se logró ganar entre semana, y con ella, una parte más de la confianza de los consumidores en una ciudad que sigue esperando respuestas concretas.