por El Universal
27/04/2026 19:52 / Uniradio Informa Baja California / Sociedad / Actualizado al 27/04/2026
La costa del Pacífico mexicano enfrentaría huracanes más intensos y de rápida formación, mientras que regiones del centro-norte del país podrían registrar lluvias extremas fuera de lo habitual, en un escenario donde también se prevén sequías severas y pérdidas económicas millonarias, ante la posible llegada de un evento de El Niño de intensidad histórica entre 2026 y 2027.
De acuerdo con proyecciones de modelos climáticos internacionales, existe alta probabilidad de que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) evolucione en los próximos meses hacia una fase cálida que podría alcanzar su punto máximo entre septiembre y octubre, con una intensidad comparable —o incluso superior— a los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, advirtió que, aunque actualmente el sistema se encuentra en fase neutra tras La Niña, "lo altísimamente probable es tener un fenómeno de El Niño con intensidad de moderada a alta", con la posibilidad de que se convierta en un episodio histórico.
El especialista explicó que este escenario ocurre en un contexto de calentamiento global acelerado, donde la temperatura del planeta ya ha aumentado aproximadamente 1.46 grados centígrados respecto a la era preindustrial, lo que modifica el comportamiento tradicional de los fenómenos climáticos.
En México, los efectos ya no responden a patrones históricos. Si bien eventos fuertes de El Niño se han asociado con sequías, particularmente en el norte del país, estudios recientes indican que durante el verano podría aumentar la probabilidad de precipitaciones extremas en zonas del centro-norte, superando lo previsto en registros anteriores.
En paralelo, el océano Pacífico —especialmente frente a las costas de California y Baja California— presenta temperaturas inusualmente elevadas, lo que podría detonar una temporada de ciclones más activa, con tormentas tropicales y huracanes de mayor intensidad, e incluso procesos de intensificación rápida.
Las regiones más vulnerables, subrayó Estrada, son las del Pacífico mexicano, donde el incremento de la temperatura del mar proporciona mayor energía a los ciclones, elevando el riesgo para las poblaciones costeras.
Además, un evento severo de El Niño podría incrementar temporalmente la temperatura global hasta en 0.3 grados adicionales, lo que colocaría al planeta cerca de 1.8 grados por encima de los niveles preindustriales hacia 2027.
Este escenario no solo implica temperaturas más altas, sino también una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, como lluvias torrenciales, sequías prolongadas e incendios forestales, derivados de una atmósfera más cálida capaz de retener mayor humedad.
El investigador destacó que esta combinación entre variabilidad natural y cambio climático altera las llamadas teleconexiones del ENOS, es decir, la forma en que sus efectos se distribuyen en el planeta, lo que provoca que eventos extremos ocurran en regiones o momentos inesperados.
Ejemplos recientes, como el caso de California, muestran cómo periodos de lluvias intensas pueden ser seguidos por una rápida pérdida de humedad en el suelo, generando condiciones propicias para incendios.
En México, las implicaciones también alcanzan sectores productivos. Un estudio citado por el especialista estima que cada sequía puede generar pérdidas cercanas a los 27 mil millones de dólares, afectando principalmente a la agricultura y la gestión del agua.
Ante este panorama, Estrada Porrúa advirtió que basar la preparación en registros históricos resulta cada vez más riesgoso, ya que el cambio climático está modificando tanto la intensidad como la distribución de los fenómenos.
"El clima que estamos viviendo es cambiante, y nuestros riesgos no sólo están aumentando, sino también modificándose", señaló.
Finalmente, destacó la necesidad de fortalecer la investigación científica y las estrategias de adaptación, al tiempo que reconoció avances en la colaboración con el gobierno de México para replantear políticas frente a este nuevo escenario climático.