EU dinamita cerro Cuchumá, sitio de culto kumiai
Tecate, Baja California.- Habitantes y representantes de comunidades indígenas denunciaron afectaciones ambientales y culturales derivadas de detonaciones realizadas en el cerro Cuchumá, considerado un sitio sagrado para el pueblo kumiai y ubicado en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos.
De acuerdo con testimonios de residentes, las explosiones comenzaron a percibirse recientemente, generando estruendos y columnas de humo visibles desde distintos puntos del municipio. Señalan que no hubo notificación previa sobre estas acciones.
El cerro Cuchumá, localizado entre Tecate y la comunidad de Dulzura, en California, es reconocido por su valor histórico y espiritual. Para la comunidad kumiai, este espacio ha sido tradicionalmente utilizado para ceremonias, enseñanzas y rituales, como celebraciones relacionadas con el cambio de estaciones.
Isaul Adams Cuero, integrante de esta comunidad indígena, explicó que la montaña representa un lugar de formación espiritual donde generaciones han realizado prácticas ceremoniales, incluyendo el uso de plantas sagradas como la salvia blanca.
Las detonaciones estarían relacionadas con obras de infraestructura fronteriza impulsadas por el gobierno de Estados Unidos, que incluyen la construcción de barreras y caminos en la zona limítrofe. Según información difundida previamente por autoridades estadounidenses, estos proyectos contemplan la ampliación del sistema fronterizo en áreas cercanas a Tijuana y Tecate.
Sin embargo, residentes, artistas e investigadores advirtieron que estas acciones podrían generar impactos acumulativos como fragmentación del hábitat, alteraciones del terreno, emisión de contaminantes, afectaciones acústicas y desplazamiento de fauna silvestre.
Asimismo, señalaron el riesgo de daño a vestigios arqueológicos no evaluados y a los mantos acuíferos que abastecen a poblaciones de la región binacional.
En un pronunciamiento, hicieron un llamado a las autoridades a actuar con transparencia y apego a derecho, al considerar que cualquier intervención sin una evaluación integral representa un riesgo significativo e irreversible para un territorio de alto valor ambiental, cultural e histórico.