Sismo en Venezuela debe servir de advertencia para la región Tijuana-San Diego, señalan especialistas
TIJUANA.- La devastación provocada por los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio en Venezuela representa un recordatorio de la importancia de fortalecer la cultura de la prevención en la región fronteriza Tijuana-San Diego, una de las zonas con mayor actividad sísmica del noroeste de México.
De acuerdo con los reportes más recientes de autoridades venezolanas y organismos internacionales, el saldo preliminar, hasta el momento, supera los 1450 fallecidos, además de más de mil 500 personas lesionadas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate entre edificios colapsados. Las cifras oficiales permanecen en actualización conforme avanzan los trabajos de emergencia.
Ante este escenario, autoridades de Protección Civil de Tijuana y de Baja California han reiterado en diversas ocasiones que la población debe contar con un plan familiar de protección civil, identificar zonas de menor riesgo dentro de viviendas y centros de trabajo, así como preparar una mochila de emergencia con documentos, agua, alimentos, medicamentos y linterna.
Especialistas del Servicio Sismológico Nacional recuerdan que Baja California se localiza dentro de un sistema de fallas geológicas activas, entre ellas la falla de San Andrés y la falla de San Jacinto, que forman parte del complejo tectónico que comparte con el sur de California, por lo que la posibilidad de registrar movimientos telúricos de gran magnitud es permanente.
Uno de los antecedentes más importantes ocurrió el 4 de abril de 2010, cuando el sismo de El Mayor-Cucapah, con una magnitud de 7.2, tuvo su epicentro en el municipio de Mexicali. El movimiento fue percibido con intensidad en Tijuana, Tecate, Ensenada y el condado de San Diego, provocando daños en infraestructura, carreteras, viviendas y hospitales, además de dejar víctimas mortales y cientos de personas lesionadas.
Los especialistas señalan que, aunque no es posible predecir cuándo ocurrirá un terremoto, sí es posible reducir sus consecuencias mediante la preparación ciudadana, el cumplimiento de normas de construcción y la participación en simulacros.
Protección Civil exhortó a la población a mantenerse informada únicamente por medios oficiales, participar en ejercicios preventivos y revisar periódicamente las condiciones estructurales de viviendas, escuelas y centros laborales para disminuir riesgos en caso de un sismo de gran intensidad.