por Guillermo Parra
27/07/2026 06:00 / Uniradio Informa Baja California / Sociedad / Actualizado al 21/07/2026
- Decenas de miles de personas salen de Tijuana antes del amanecer para trabajar en San Diego y regresan la misma tarde. Estos son los beneficios y los costos de ese flujo diario en los ámbitos económico, de seguridad, vial, social y turístico de la frontera.
TIJUANA - SAN DIEGO.- Antes de que salga el sol, vehículos y peatones ya forman fila en las garitas de San Ysidro y Otay Mesa.
Es la rutina de los trabajadores transfronterizos: personas que viven en Tijuana y cruzan cada jornada a Estados Unidos para trabajar con un ingreso en dólares, y regresan por la tarde o la noche a su domicilio del lado mexicano.
El Colegio de la Frontera Norte (Colef) calcula, de acuerdo con estimaciones del investigador Alonso Meneses, que entre 50 mil y 70 mil personas sostienen esta rutina de forma diaria, aunque reconoce que se trata de un fenómeno que no ha sido posible cuantificar con exactitud.
Si se suman los cruces por motivos de estudio, compras o citas médicas, el total diario entre ambas ciudades supera, según distintas estimaciones, los 100 mil, y en encuentros de cámaras empresariales binacionales se ha mencionado una cifra de hasta 250 mil cruces por los distintos puntos de Tijuana.
* La dimensión del fenómeno.
De acuerdo con la organización binacional Smart Border Coalition, con base en estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) para el año fiscal 2025, por la garita de San Ysidro cruzan en promedio 41 mil 800 vehículos particulares y 21 mil 300 peatones cada día hacia el norte.
Por la sección de pasajeros de Otay Mesa lo hacen 17 mil 800 vehículos y 10 mil peatones.
La sección comercial de esa misma garita procesó más de un millón de camiones de carga durante el año fiscal, un promedio cercano a 2 mil 800 unidades diarias, con picos de hasta 4 mil 700.
Un convenio publicado en el Diario Oficial de la Federación, suscrito por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la Agencia Nacional de Aduanas de México, la Sedena, el gobierno de Baja California y el Ayuntamiento de Tijuana, documentó además un promedio diario de 50 mil vehículos ligeros por El Chaparral y 15 mil por Otay en sentido hacia México.
* El peso económico.
La región conocida como Cali Baja —integrada por los condados de San Diego e Imperial y los municipios de Tijuana, Tecate, Mexicali, Playas de Rosarito y Ensenada— tiene un producto interno bruto conjunto de 250 mil millones de dólares y flujos comerciales transfronterizos por 70 mil millones de dólares anuales, de acuerdo con el informe The Cali Baja Regional Economy, del Departamento de Comercio de Estados Unidos.
En Tijuana, cuatro industrias —electrónica, dispositivos médicos, automotriz y aeroespacial— emplean a 158 mil personas en 300 empresas, según el Consejo de Desarrollo Económico e Industrial de Tijuana (Deitac).
Para quienes cruzan a trabajar, el diferencial salarial entre ambos países funciona como una vía de acceso a un ingreso mayor sin cambiar de residencia, de acuerdo con estudios publicados en la revista Estudios Fronterizos de El Colef.
En sentido contrario, esos mismos estudios documentan que las compras que los residentes de Tijuana realizan en comercios de Estados Unidos, motivadas por diferencias de precio, variedad y calidad, representan gasto que no se refleja en las ventas del comercio local.
El flujo de visitantes estadounidenses hacia farmacias, clínicas y comercios de Tijuana opera en la dirección opuesta.
Los tiempos de espera en los cruces generan pérdidas cuantificadas: un estudio de impacto económico de 2007 calculó 7 mil 200 millones de dólares en productividad perdida para ambos países por las demoras fronterizas, equivalentes a 62 mil empleos.
Proyecciones de la Asociación de Gobiernos de San Diego (SANDAG) sobre el nuevo cruce de Otay Mesa East estiman que su construcción evitaría pérdidas adicionales por mil 800 millones de dólares y protegería más de 16 mil empleos en la región.
* La vialidad y el tiempo como costo.
Los tiempos de espera son, para quienes cruzan a diario, uno de los elementos que más varía en su jornada.
CBP reportó en 2025 un promedio de 15 minutos en los carriles Sentri, 45 minutos en Ready Lane y entre una hora y media y dos horas en el carril general de San Ysidro.
Para los camiones de carga en Otay, transportistas han documentado esperas de hasta seis horas.
Reportes de garitas en Tijuana registraron en julio de 2026 picos de hasta tres horas y media en Otay.
Ese mismo mes, usuarios de la garita de San Ysidro denunciaron ante medios locales esperas de hasta nueve horas, asociadas a fallas en el ordenamiento de las filas peatonales y a señalamientos ciudadanos sobre la falta de vigilancia para ordenar el acceso.
Como respuesta, el gobierno de Tijuana lanzó a inicios de 2026 el Programa de Cruce Ágil, con carriles exclusivos para trabajadores transfronterizos registrados y cuotas mensuales reportadas entre 10 mil 748 y 15 mil 839 pesos, según el número de cruces y garitas incluidas.
Un esquema equivalente en dólares, descrito por medios de Estados Unidos, ha operado con cuotas de entre 614 y 905 dólares al mes.
En paralelo avanza el proyecto binacional Otay Mesa East, a cargo de SANDAG y Caltrans junto con sus contrapartes mexicanas, que distribuiría el tráfico entre tres garitas y reduciría a la mitad los tiempos de espera en San Ysidro y Otay. Su apertura, tras dos décadas de gestión, se proyecta hasta 2029.
* La seguridad en la franja fronteriza.
La concentración de personas y vehículos detenidos durante horas en los alrededores de las garitas ha derivado en hechos delictivos documentados por autoridades y organizaciones civiles.
Roberto Quijano Sosa, cuando era presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Baja California, señaló la necesidad de mayor vigilancia municipal en el área de Otay, donde se han reportado asaltos a automovilistas que esperan en fila.
En la zona peatonal de la garita de San Ysidro se han documentado, además de hechos con víctimas mortales, actividades como el robo, el fraude a turistas y la venta ambulante no regulada.
En julio de 2026, usuarios de esa garita denunciaron ante medios locales la intervención de una empresa privada de gestión de filas en el área peatonal, junto con la ausencia de autoridades municipales y estatales para ordenar el tránsito.
Un fenómeno distinto, aunque ligado a la misma franja geográfica, es el de las rutas clandestinas utilizadas por migrantes sin documentos para ingresar a Estados Unidos.
Autoridades mexicanas han alertado sobre cruces marítimos operados por traficantes que cobran por el traslado y exponen a los migrantes a riesgo de ahogamiento; se trata de un fenómeno distinto al tránsito diario de trabajadores documentados, aunque desarrollado en el mismo entorno.
* Vivienda y vida cotidiana.
Tijuana ha sido descrita en distintos reportajes como una ciudad de residencia para personas que trabajan en San Diego, en parte porque el costo de vivienda ha sido menor del lado mexicano.
Ese mismo atractivo alimenta un encarecimiento inmobiliario: un estudio del portal Propiedades.com ubicó a Tijuana como la ciudad con la vivienda más cara de México, con una renta mínima promedio de 18 mil 235 pesos por departamento.
Datos del Consejo Estatal de Profesionales Inmobiliarios de Baja California indican que la mayoría de quienes compran vivienda en zonas como Playas, Cacho o Chapultepec no son residentes del municipio, sino compradores de Estados Unidos con ingresos en dólares, lo que ha elevado los precios en esas colonias y ha desplazado a familias locales hacia otras áreas de la ciudad.
Para quienes hacen el cruce diario, la rutina implica salir de casa entre las tres y las cinco de la mañana para llegar a tiempo al trabajo, con jornadas que, sumado el tiempo de traslado, se extienden varias horas más allá del horario laboral.
Un patrón similar se observa entre estudiantes: de acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020, alrededor de 40% de los universitarios que viven en Tijuana y estudian en San Diego invierten entre una y dos horas en el trayecto, y 24% adicional invierte más de dos horas.
El contexto migratorio de 2026 se ha sumado a estos factores. Mario López, directivo de The Border Group, ha señalado una reducción en el número de personas que cruzan a diario para trabajar, asociada a un mayor escrutinio en los interrogatorios de ingreso, particularmente a titulares de tarjeta de residencia permanente, y ha vinculado ese cambio con una mayor disponibilidad de vivienda en renta en Tijuana respecto a años previos.
En abril de 2026, la Cámara de Diputados aprobó una reforma que reduce de dos a un año la vigencia de la Tarjeta de Visitante Trabajador Fronterizo, documento que utilizan trabajadores extranjeros para laborar en México, con lo cual su renovación deberá tramitarse con mayor frecuencia.
* El turismo, en varias direcciones.
El cruce diario no se limita a trabajadores. Baja California recibe, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor de 4.5 millones de visitas anuales por motivos de salud, de las cuales 60% corresponden a residentes de Estados Unidos.
En Tijuana, el turismo dental representa entre 65% y 70% de los pacientes atendidos en clínicas de la ciudad, según el Colegio de Cirujanos Dentistas de Tijuana, con ahorros para el paciente de entre 50% y 70% frente a tarifas estadounidenses.
La Secretaría de Economía de Baja California estimó que ese segmento generó ingresos superiores a 200 millones de dólares en 2024, dentro de una derrama total del turismo de salud en el estado calculada en más de 3 mil millones de dólares al año.
En sentido inverso, el turismo recreativo y gastronómico atrae visitantes de San Diego hacia la Avenida Revolución, convertida en un corredor peatonal con bares, cervecerías artesanales y oferta cultural en el Centro Cultural Tijuana.
El corredor aéreo Cross Border Xpress, que conecta el aeropuerto de Tijuana con el lado estadounidense de la frontera, ha incrementado su participación en los cruces del aeropuerto y se le atribuye una derrama económica de 850 millones de dólares al año, según cifras de Deitac.
Ese mismo turismo binacional ha registrado, de acuerdo con The Border Group, una disminución asociada a las revisiones migratorias más estrictas de 2026, con menos cruces recreativos hacia ciudades de Baja California.
* Otras aristas: aire, aulas y talento.
La permanencia de vehículos con el motor encendido durante varias horas de espera fronteriza se relaciona con las emisiones que afectan la calidad del aire de la región.
Un reporte de 2026 de la American Lung Association ubicó al condado de San Diego entre los cinco condados de Estados Unidos con mayor contaminación por partículas, dato que las autoridades del proyecto Otay Mesa East han citado entre las razones para reducir los tiempos de espera.
En el ámbito educativo, distritos escolares de San Diego han enfrentado cuestionamientos sobre el costo de atender a estudiantes que residen en Tijuana y cruzan a diario a clases, un fenómeno que instituciones académicas describen como estudiantado transnacional y que el Programa Binacional de Educación Migrante, vigente desde 1982, busca atender mediante mecanismos de continuidad escolar entre ambos sistemas.
En el mercado laboral, el desplazamiento diario de personal hacia empleos en Estados Unidos coincide con las vacantes reportadas por el sector maquilador de Tijuana, en un esquema de competencia por fuerza de trabajo entre ambos lados de la frontera.
* El panorama hacia adelante.
La relación entre Tijuana y San Diego combina, en la misma infraestructura y en las mismas horas del día, una vía de generación de ingresos para miles de familias y una fuente de presión sobre la vialidad, la vivienda y la seguridad pública del lado mexicano.
Los proyectos en marcha —los carriles rápidos para trabajadores, la construcción de Otay Mesa East y los ajustes en la política migratoria de ambos países— apuntan a modificar ese balance en los próximos años, sin que su efecto conjunto haya sido medido todavía por las instituciones que dan seguimiento al fenómeno.