La conductora Érika González, integrante del programa "De Primera Mano", habló por primera vez sobre las verdaderas razones que la llevaron a poner fin a su matrimonio con el empresario italiano Giuseppe Lo Buono.
A casi un año de anunciar su divorcio, la periodista confesó que durante la relación vivió episodios de violencia emocional y psicológica, una experiencia que aseguró tardó en identificar porque había normalizado ese tipo de conductas.
Explicó que nunca sufrió violencia física, pero reconoció que existen otras formas de maltrato que pueden pasar desapercibidas. La conductora señaló que, con el paso del tiempo y tras un proceso de reflexión, comprendió que había permitido situaciones que afectaban su bienestar emocional y que no eran compatibles con los valores con los que desea vivir.
Érika comentó que durante mucho tiempo creyó que la violencia solo se manifestaba mediante agresiones físicas, hasta que entendió que las conductas psicológicas y emocionales también dejan profundas secuelas. Por ello, decidió compartir parte de su experiencia con la intención de generar conciencia sobre un problema que, afirmó, continúa muy normalizado en la sociedad.
La presentadora explicó que ha evitado profundizar en los detalles de lo ocurrido por respeto a su expareja, quien no pertenece al medio artístico ni es una figura pública. Sin embargo, dejó claro que hubo situaciones que consideró "no negociables" y que finalmente la llevaron a tomar la decisión de terminar su matrimonio, al darse cuenta de que la relación ya no correspondía con sus principios y su proyecto de vida.
También compartió que el proceso de recuperación no ha sido sencillo, pero destacó que la ayuda psicológica y el respaldo de su familia y amigos fueron fundamentales para salir adelante. Además, reveló que, después de hacer públicas sus declaraciones, muchas mujeres se acercaron para contarle historias similares, lo que le confirmó la importancia de visibilizar este tipo de violencia.
La conductora contrajo matrimonio con Giuseppe Lo Buono en 2023 en una ceremonia civil en Monterrey, Nuevo León, y posteriormente celebró su boda religiosa en Sicilia, Italia. No obstante, apenas un año después anunció entre lágrimas su separación en televisión, aunque en ese momento prefirió no explicar las causas del divorcio.
