por Alberto Elenes
18/09/2026 08:00 / Uniradio Informa Baja California / Reportajes especiales / Actualizado al 18/09/2026
- Refugiado en la Casa del Migrante, canta a diario en restaurantes y puestos de comida para reunir fondos, rentar un hogar y acreditar solvencia ante las autoridades.
TIJUANA. - Con una guitarra colgada a la espalda, una pequeña mochila y el manubrio de una motocicleta como único sostén, Víctor León recorrió durante siete días las carreteras del país.
Salió desde Colima con un solo objetivo: llegar a Tijuana para pelear por la custodia de sus tres hijos de 3, 5 y 8 años de edad, quienes terminaron bajo resguardo en un albergue del Sistema DIF Estatal tras la separación de su expareja.
El camino no fue sencillo. Pero el músico empujó su travesía impulsado únicamente por volver a verlos.
"En Colima decido que no, cuando ya estaba a unas horas de mi padre decido que no, que mi deber como papá es ir por mis hijos, no ir a ver a mi papá. Aunque amo a mi padre y ya está anciano, ya no quiero perder tiempo y quiero estar con mis hijos. Son lo que más amo, mi familia es lo que más amo", explicó Víctor León Ramírez, padre de familia.

Al llegar a la frontera sin dinero ni un techo seguro, encontró cobijo en la Casa del Migrante. Desde ahí sale todos los días desde temprano; recorre taquerías, fondas y birrierías para cantar a cambio de lo que los comensales gusten cooperar, con la meta de juntar para el depósito de una renta y garantizar un espacio digno para los pequeños.
"Ahorita lo que hacemos es con la guitarra llegar a taquerías, fonditas, birrierías, donde sea que haya gente a cantar. Trato de no cobrarla, más bien lo que me den de propina está bien, de peso en peso se junta algo. Entonces, a eso me dedico en realidad, a seguir en la música", narró.

Sin embargo, el amor de padre y el esfuerzo en la calle son apenas el primer escalón. La Subprocuraduría para la Defensa de los Menores y la Familia le fijó una serie de evaluaciones psicológicas, socioeconómicas y visitas programadas, cuya cita crucial con trabajo social está agendada para el próximo 2 de octubre.
"No los he podido ver, ya estoy en el proceso con la Subprocuraduría de la Defensa de la Familia y el Menor. Tengo dos citas con trabajo social y en psicología, pero me dicen que tengo que pasar el proceso con un buen promedio. O sea, que tengo que convencer al gobierno de que amo a mis hijos y que realmente quiero estar con ellos", dijo.

De acuerdo con organizaciones civiles que dan acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad, el procedimiento responde a lineamientos estrictos donde se prioriza la integridad de los infantes, complicándose cuando los progenitores están en tránsito o carecen de un arraigo habitacional inmediato.

"Primero se hace un estudio socioeconómico, se hace un estudio psicológico y se les pide a los padres, o en este caso al tutor, acudir a escuela para padres para poder rescatarlos".
"Sí se complica, obviamente no es que no pueda ser o que sea imposible, pero sí tienen que tener un techo donde vivir, las condiciones sanitarias adecuadas, la cantidad de niños, la cantidad de cuartos; es un protocolo que se tiene que seguir", explicó Adriana Milanés, presidenta de Fundación Manos Entrelazadas.

Pese al rigor del trámite, la restitución de los menores es viable siempre que el interesado acredite estabilidad emocional, formativa y material.
"¿Es frecuente? Sí, se puede. Claro que no es imposible; para eso él va a tener que tomar la escuela para padres, tiene que hacer un examen psicológico constante y obviamente, pues la cuestión económica".
Con el calendario marcando el 2 de octubre en el horizonte, Víctor mantiene el paso firme entre acordes y vialidades de Tijuana, enfocado en que cada melodía lo acerque al hogar que le exigen para volver a reunir a su familia.