por Alberto Elenes
24/03/2026 10:00 / Uniradio Informa Baja California / Reportajes especiales / Actualizado al 24/03/2026
- Directivos del Albergue Ágape denuncian nula vigilancia de la Guardia Nacional pese a contar con medidas de protección.
TIJUANA. - Lo que comenzó como una salida nocturna para un joven migrante de Guerrero, terminó en una pesadilla de sangre y tortura.
Manuel, de 32 años, quien residía en el Albergue Ágape en Tijuana desde hace cinco meses, saltó la barda del refugio la noche del sábado sin imaginar que sus captores lo esperaban en las inmediaciones de la colonia Nueva Esperanza.
"Bueno, un inmigrante, cerramos aquí como a las 9:30 y nos dimos cuenta, se brincó el cerco y se fue a la colonia... y ya después como a las 2 de la mañana se oyeron los perros y salieron los otros a ver y que supuestamente miraron a unas personas que se estaban corriendo, pero acá se había venido el inmigrante que escapó. Parece lo tenían amarrado... aquí está la soga donde lo tenían amarrado, está con sangre la soga y parece que aquí se desató", expresó Alberto Rivera, coordinador Albergue Ágape
Las heridas de Manuel eran evidentes. Sus compañeros, consternados por el nivel de violencia, relataron cómo el joven llegó a refugiarse en su cama, dejando rastros de la agresión por todo el dormitorio.
"Llegó todo golpeado. Me salí yo y la persona que se metió para adentro se fue para afuera, corrió y no lo alcancé a agarrar".

A la mañana siguiente, el personal del albergue solicitó la intervención urgente de la Cruz Roja. Los paramédicos confirmaron que el joven no solo presentaba golpes contusos, sino heridas que sugerían un ensañamiento brutal durante su cautiverio
"Estaba golpeado como que con púas le habían pegado, también lo habían quemado y le habían golpeado también sus partes privadas o quemado también... no tenemos ni idea ni nada".
Este ataque se suma a una racha de inseguridad que asfixia al refugio. Apenas la semana pasada reportaron el robo de una camioneta y, a pesar de las promesas oficiales de patrullaje, los encargados aseguran que están en el abandono total.
"La seguridad está muy mala. Supuestamente la Guardia Nacional todos los días tiene instrucciones que debe de venir al albergue a monitorear; tenemos más de 8 días que no se asoma".
Mientras Manuel permanece bajo observación médica, el miedo se ha instalado entre los 40 migrantes que aún permanecen en el centro.
El Albergue Ágape exige ahora una guardia fija y permanente.