Salud

Jugos "para la lonchera" tendrían más azúcar que algunos refrescos, denuncian

La Alianza por la Salud Alimentaria presentó una denuncia formal ante la Cofepris.
Lonchera escolar Pexels
El Universal 08-09-2026

MÉXICO.- La Alianza por la Salud Alimentaria presentó una denuncia formal ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) por posibles incumplimientos de la NOM-051 en jugos y néctares promocionados para la lonchera escolar que no tienen sellos de advertencia, pese a contener grandes cantidades de azúcar.

Un jugo junior sabor manzana de 500 mililitros contiene 13 cucharaditas, frente a las 10 de un refresco de cola del mismo tamaño, expuso en un comunicado.

Solicitó que esos productos, así como leches saborizadas, yogures, bebidas endulzadas, gelatinas y otros postres con ingredientes no recomendables, sean excluidos de las escuelas.

Entre julio y agosto de 2026, El Poder del Consumidor analizó 31 productos comercializados como opciones "ideales para la lonchera escolar", con el propósito de evaluar el cumplimiento de las normas vigentes e identificar los ingredientes y las estrategias utilizadas por la industria para evitar los sellos de advertencia.

El análisis incluyó jugos, néctares, bebidas endulzadas, leches saborizadas, yogures y gelatinas. La mayoría mantiene ingredientes no saludables y cantidades elevadas de azúcar, incluso superiores a las de algunos refrescos, aseguró la organización.

Fabricantes "maquillan" contenido para evadir sellos

En el caso de los jugos y néctares, encontró que los fabricantes presentan la pulpa, el concentrado o el reconstituido de fruta dentro de los "azúcares totales", en lugar de declararlos como "azúcares añadidos", lo que les permitiría evadir los sellos establecidos en la NOM-051 y las restricciones previstas en los Lineamientos para la venta de alimentos en las escuelas.

De acuerdo con la norma de etiquetado frontal, los azúcares provenientes de jugos de fruta son considerados azúcares libres. Cuando estos ingredientes se utilizan para endulzar un producto, deben contabilizarse y declararse como añadidos.

La Alianza sostuvo que los jugos y néctares analizados deberían portar los sellos de "exceso de calorías" y "exceso de azúcares", por lo que tampoco podrían ser promocionados para niñas, niños y adolescentes ni venderse dentro de las escuelas.

Además, calificó estas bebidas como ultraprocesadas, debido a que utilizan concentrados de fruta principalmente para endulzar los productos, lo que favorece que la población infantil se habitúe a sabores intensamente dulces.

En las leches saborizadas y los yogures, el análisis encontró que 70% contiene lactasa, mientras que todas las bebidas y postres revisados incorporan alulosa o inulina.

Los productos también utilizan colorantes como amarillo 5, amarillo 6, rojo 40, azul 1 y caramelo IV. Según las organizaciones, estos ingredientes pueden ocasionar problemas gastrointestinales, intolerancias e hiperactividad, además de otros riesgos para la salud.

Aunque formalmente algunos de esos productos no están obligados a portar sellos de advertencia, la Alianza desaconsejó su consumo, particularmente entre niñas, niños y adolescentes, debido a que la evidencia sobre su seguridad a largo plazo todavía es limitada.

"Al igual que en 2010, la industria se opone a la regulación o reformula una vez más sus productos para parecer saludables, sin serlo. Estas bebidas y postres se presentan como ideales para la lonchera, cuando en realidad mantienen niveles de azúcar comparables a los de un refresco, o incorporan ingredientes cuyo efecto en la infancia todavía no se conoce del todo. Se trata de productos que no pueden ser declarados como saludables", afirmó Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable de El Poder del Consumidor.

Productos con contenidos excesivos de azúcares agravan crisis de salud pública

La denuncia presentada ante Cofepris señala, en primer lugar, una posible violación a la NOM-051 por la exhibición y comercialización de productos con contenidos excesivos de azúcares que no portan los sellos correspondientes.

En segundo lugar, solicita que la autoridad sanitaria excluya de las escuelas las leches saborizadas, los yogures, las bebidas endulzadas y las gelatinas señaladas en el análisis.

Los Lineamientos para la venta de comida escolar facultan a la autoridad sanitaria para determinar qué productos no son recomendables para el consumo de las y los estudiantes, aun cuando no tengan sellos de advertencia.

La Alianza advirtió que el ingreso de esos productos a los planteles agrava la crisis de salud pública del país: 12.7 millones de niñas, niños y adolescentes de cinco a 19 años viven con sobrepeso u obesidad y se estima que 50% de las niñas y los niños podría desarrollar diabetes durante la edad adulta.

Ocho de cada 10 menores de edad consumen bebidas endulzadas y más de 60% de la población de cinco a 19 años ingiere cantidades de azúcares añadidos superiores a las recomendadas.

"El consumo de bebidas azucaradas ya cobra 40 mil muertes cada año en México", señaló Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública.

Cada año regresan a las aulas más de 34 millones de estudiantes, pero nueve de cada 10 escuelas reportaron la venta de comida chatarra, de acuerdo con la información presentada por la Alianza.

Desde 2010 se han impulsado medidas para regular el ambiente alimentario escolar. En respuesta, señaló, la industria desarrolló estrategias como la denominada "mini chatarra" y promovió la narrativa de la "moderación del consumo", con la que traslada la responsabilidad a las decisiones individuales para mantener sus productos dentro de los planteles.

En 2010 se estimó que el mercado de alimentos y bebidas dentro de las escuelas generaba ventas por alrededor de 20 mil millones de pesos.

"Si la escuela es un espacio para aprender, también debe ser un espacio que proteja la salud: no puede enseñarse salud mientras el entorno escolar la pone en riesgo", sostuvo Gabriela Argumedo, representante nacional de la Cátedra UNESCO de Salud y Educación Global.

Regulación en entorno alimentario

Para cerrar vacíos normativos, en septiembre de 2024 se publicó una nueva regulación del entorno alimentario escolar, obligatoria y sancionable desde marzo de 2025.

La regulación prohíbe la venta de productos con sellos o leyendas de advertencia por exceso de azúcares, calorías, sodio y grasas, y permite restringir otros que la autoridad sanitaria considere no recomendables.

Gabriela Guzmán, abogada de El Poder del Consumidor, explicó que Cofepris puede revisar el cumplimiento de la NOM-051 y determinar qué bebidas no alcohólicas o productos no son recomendables para los estudiantes por sus ingredientes, aditivos u otras características, aunque no porten sellos.

En su denuncia, la Alianza solicitó a Cofepris vigilar que los jugos y néctares declaren correctamente los azúcares añadidos y coloquen los sellos correspondientes. También pidió impedir que los productos que incumplan la normativa sean vendidos en las escuelas o utilicen personajes, juegos y otros elementos publicitarios dirigidos a menores.

La segunda petición consiste en elaborar y publicar un listado de productos e ingredientes no recomendables para el consumo habitual de niñas, niños y adolescentes, ante la falta de evidencia científica suficiente sobre sus posibles daños.

Para ello, pidió aplicar el principio precautorio dentro del entorno escolar, conforme a los lineamientos vigentes.

La Alianza por la Salud Alimentaria anunció que mantendrá una vigilancia activa sobre el cumplimiento de la normativa de etiquetado para exigir que los productos sean debidamente identificados y evitar que aquellos que infrinjan las disposiciones ingresen a las escuelas.

 

 

 

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