Sociedad

27 de octubre, el día en que las mascotas regresan a casa: origen y cómo preparar su altar de recuerdo

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Brenda Bedolla 26-10-2026

TIJUANA.- En el marco de las festividades del Día de Muertos en Tijuana y todo México, las familias se alistan este 27 de octubre para recibir el regreso espiritual de sus mascotas fallecidas, una tradición contemporánea inspirada en las raíces prehispánicas que sostiene que, durante la noche de este día y la madrugada del 28, los compañeros animales cruzan desde el Mictlán para reencontrarse brevemente con sus hogares y recibir un tributo de amor.

Aunque la celebración tradicional del Día de Muertos —reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— se concentra el 1 y 2 de noviembre, la devoción popular ha destinado la víspera del 27 de octubre para honrar a perros, gatos, aves y otros animales de compañía.

Esta conmemoración rescata la cosmovisión mexica, en la que la figura del xoloitzcuintle o perro azteca desempeñaba un papel fundamental como guía de las almas humanas a través de los nueve niveles del Mictlán. Bajo esta premisa, la tradición actual reconoce que los animales poseen teyolía (alma) y que su vínculo incondicional con las familias humanas trasciende el plano físico, permitiéndoles retornar cada año para disfrutar de los alimentos y objetos que amaron en vida.

La costumbre indica que la instalación del altar debe realizarse entre la tarde y noche del 27 de octubre, permaneciendo encendida hasta las primeras horas del 28 de octubre, momento en que los guardianes espirituales emprenden el camino de vuelta al inframundo.

Para guiar su trayectoria y recibirlos con calidez, los altares dedicados a las mascotas suelen integrar los siguientes elementos esenciales:

• La imagen preferida de la mascota para convocar su memoria.

• Flores de cempasúchil, ya que su  Su aroma y color anaranjado sirven como sendero de luz para orientar su viaje.

• Velas o veladoras: Aportan la luz indispensable para iluminar su travesía de ida y retorno.

• Alimentos y premios favoritos: Un plato con sus croquetas habituales, agua fresca y snacks o golosinas predilectas.

• Objetos personales: Juguetes, correas, pecheras, collares o mantitas que hayan conservado su aroma en vida.

• Urna de cenizas: En caso de que el ejemplar haya sido cremado.

La inclusión explícita de las mascotas en los altares de muertos refleja la transformación cultural de las familias actuales, donde los animales son reconocidos como integrantes fundamentales del núcleo familiar, perpetuando su recuerdo a través del respeto, el afecto y la memoria compartida.