Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Ensenada y de Proturismo llama a convertir solidaridad tras Rachel en compromiso permanente con Ensenada
La emergencia puede terminar mucho antes que sus consecuencias para las familias afectadas.
ENSENADA.- La reconstrucción tras el paso de Rachel no debe limitarse a recuperar viviendas, negocios e infraestructura, sino convertirse en una oportunidad para fortalecer la solidaridad y la responsabilidad social entre ciudadanos, empresas, organizaciones y autoridades, planteó Andrés Martínez Bremer, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Ensenada y de Proturismo.
Martínez Bremer señaló que, una vez que el agua se retira, permanecen hogares destruidos, pérdidas materiales y familias que deben comenzar prácticamente desde cero, además de daños irreparables para quienes perdieron a un ser querido.
Frente a ese escenario, destacó la respuesta de vecinos, voluntarios, empresas, asociaciones, organismos, rescatistas, servidores públicos y autoridades que han aportado recursos, trabajo y tiempo para atender a las comunidades afectadas.
Consideró que la tragedia también obliga a replantear el concepto de desarrollo, pues éste no puede medirse únicamente en inversiones, empleos, infraestructura o crecimiento económico.
Detrás de cada empresa y actividad productiva, apuntó, existen personas que trabajan en el campo, el mar, la construcción, el comercio, la industria y el turismo, por lo que el bienestar de las familias debe formar parte del desarrollo de una región.
El presidente de Proturismo advirtió que uno de los principales retos comenzará precisamente cuando disminuya la atención sobre la emergencia, porque mientras la mayoría recupera gradualmente sus actividades, numerosas familias apenas empiezan a dimensionar lo que perdieron.
"La emergencia puede terminar mucho antes que sus consecuencias", sostuvo.
Por ello, afirmó que la solidaridad deberá mantenerse durante los próximos meses mediante el acompañamiento a las familias, el respaldo a trabajadores afectados, la reapertura de pequeños negocios y la recuperación de los espacios comunitarios.
Martínez Bremer subrayó que mantener activa la economía también forma parte de este proceso, ya que recuperar un empleo, una fuente de ingresos o la posibilidad de volver a trabajar permite a las familias recuperar autonomía y comenzar nuevamente.
"La reconstrucción necesita manos durante la emergencia, pero también oportunidades durante los meses que siguen", expresó.
Finalmente, consideró que el desafío será transformar la solidaridad surgida después de Rachel en una cultura permanente de colaboración.
"Ensenada y sus valles poseen una riqueza natural, productiva y turística extraordinaria, pero su mayor fortaleza está en su gente. Ojalá que, cuando hayamos terminado de reconstruir lo que Rachel dañó, también hayamos fortalecido aquello que ninguna tormenta debería poder llevarse: nuestra capacidad de cuidarnos unos a otros", concluyó.