por Redacción
23/10/2026 12:00 / Uniradio Informa Baja California / Sociedad / Actualizado al 22/10/2026
TIJUANA.- El presidente de la Asociación de Escuelas Particulares de Tijuana (ADEPT) Marko Díaz, afirmó que en las escuelas mexicanas los docentes están comenzando a tener miedo de educar, y advirtió que una sociedad que obliga a sus maestros a temer en el ejercicio de su profesión, está renunciando al futuro de sus hijos. "No podemos exigirles que formen generaciones de excelencia mientras les enseñamos a trabajar con miedo", puntualizó.
Ante los recientes acontecimientos que se han difundido, las y los maestros están comenzando a tener miedo de educar, de corregir, establecer límites; miedo a evaluar con honestidad, miedo a que una decisión pedagógica termine convirtiéndose en una denuncia, una amenaza o un enfrentamiento con los padres de familia, dijo.
Indicó que al docente se le exige paciencia infinita, resultados extraordinarios y responsabilidad absoluta, pero cuando necesita respeto, respaldo o comprensión, demasiadas veces encuentra silencio.
Díaz resaltó que a los maestros se le está tratando como empleados de tercera categoría sin considerar que son a quienes confiamos la formación de lo más valioso que tenemos como país: nuestra niñez y juventud.
Ante ello planteó la necesidad de decir una verdad incómoda: hay padres que están dejando de educar en casa y exigiendo que la escuela resuelva las consecuencias; padres que reclaman respeto, pero desacreditan al maestro, que exigen buenas calificaciones, pero justifican la irresponsabilidad, piden disciplina, pero rechazan cualquier consecuencia para sus hijos.
El presidente de la ADEP señaló que la escuela debe enseñar, formar y acompañar, pero jamás podrá sustituir el amor responsable, los límites y los valores que deben cultivarse en el hogar.
Marko Díaz también afirmó que el mundo se está quedando sin maestros. Según datos publicados por la UNESCO en octubre de este año —explicó—, el mundo necesitará incorporar 50 millones de docentes de aquí al 2030; en América Latina y el Caribe se requieren aproximadamente 3.2 millones, principalmente para reemplazar a quienes dejan la profesión.
La OCDE, prosiguió, mediante el Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (TALIS 2024), encontró que atender las preocupaciones de los padres representa una fuente de estrés para aproximadamente el 42 % de los docentes encuestados en los sistemas participantes.
Indicó que México debe mirar estas cifras con seriedad, pues aunque no existe en estas fuentes una estimación específica de cuántos docentes faltarán en el país, la advertencia es imposible de ignorar.
"¿Quién va a querer ser maestro mañana, cuando los jóvenes vean cómo estamos tratando a quienes enseñan hoy?, advirtió el presidente de las Escuelas Particulares en la ciudad. La tragedia, apuntó, no será solamente quedarnos sin profesores, será haber destruido en ellos el deseo de enseñar.
Enfatizó que las autoridades, los directivos y las familias tienen una responsabilidad urgente: devolverle al maestro su dignidad. Respetar su preparación, proteger sus derechos, mejorar sus condiciones laborales, respaldar sus decisiones justas y exigirle profesionalismo sin convertirlo en un trabajador indefenso.
Defender al docente —planteó— no significa permitir abusos ni negar los derechos de los alumnos. Significa reconocer que sin respeto a quienes enseñan, tampoco puede existir una educación verdaderamente transformadora.
Y concluyó con un llamado a México y principalmente a los padres de familia, a no destruir frente a sus hijos la autoridad de quienes intentan educarlos; a los directivos, para que no abandonen a sus maestros para evitar una queja, y a los docentes, para que no olviden jamás el valor de su profesión.
"Porque cuando un maestro se cansa, pierde fuerza un salón de clases, pero cuando una sociedad cansa a todos sus maestros, comienza a perder su futuro". No pedimos privilegios, exigimos respeto; no defendemos la impunidad, defendemos la dignidad, y no pedimos permiso para educar, defendemos la libertad de hacerlo, concluyó el también doctor en educación.