Sociedad

Programa de perros de terapia mejoran la atención emocional en centros juveniles de Kearny Mesa y Otay Mesa

Los perros de terapia y de apoyo en instalaciones juveniles de Kearny Mesa y Otay Mesa ayudan a reducir el estrés, mejorar la regulación emocional y fomentar la confianza de los jóvenes.
Programa de perros de terapia San Diego
Redacción 20-03-2026

SAN DIEGO.- El Departamento de Libertad Condicional del condado ha comenzado a incorporar perros de terapia y de asistencia en sus instalaciones juveniles de Kearny Mesa y Otay Mesa, como parte de una estrategia "Patitasivo" enfocada en el bienestar emocional. El programa ha demostrado resultados tan favorables que la Unidad de Servicios de Salud Conductual decidió sumar a su propio can, llamado Coco Brulé.

Coco es una labradora inglesa de tres años, completamente entrenada y certificada por Pawsitive Teams, una organización sin fines de lucro especializada en la formación de perros de servicio, asistencia y terapia para intervenciones orientadas a objetivos. Cada ejemplar requiere cerca de dos años de entrenamiento antes de integrarse a este tipo de labores. Al igual que Coco, sus dos manejadores reciben capacitación y certificación de manera anual. Con sus expresivos ojos, la labradora amarilla recorre con frecuencia el Youth Transition Campus y el East Mesa Youth Detention Facility, generando sonrisas y cercanía tanto en jóvenes como en adultos. Su presencia brinda consuelo, favorece la regulación emocional y contribuye a crear un ambiente más tranquilo para los jóvenes bajo custodia. Además, forma parte del programa de bienestar del personal.

De acuerdo con sus manejadores, Coco es especialmente efectiva durante momentos de tensión con adolescentes. La describen como una extensión del equipo en situaciones complejas, particularmente durante conversaciones con jóvenes que pueden mostrarse retraídos o abrumados.

"Es realmente increíble y está cambiando vidas, incluida la nuestra, siento que puede mirar directamente al alma de las personas". expresó Araceli Ramos, manejadora principal de Coco y responsable del programa de salud conductual.

Ramos, quien también es trabajadora social clínica, relató un caso en el que Coco fue solicitada para asistir a un adolescente que sufría un ataque de pánico. La perra se acercó, subió a la banca, colocó su cabeza bajo la barbilla del joven y permaneció junto a él hasta que logró calmarse, generando posteriormente un vínculo significativo durante su estancia. El personal también resalta su capacidad de percepción; en una ocasión, Coco se detuvo en un pasillo para sentarse junto a un empleado que más tarde compartió que atravesaba un momento complicado.

Ante los resultados, el departamento evalúa la posibilidad de incorporar un segundo perro de asistencia para reforzar la atención en ambas instalaciones.

"Nació para este trabajo y para este lugar", afirmó Randy Valderrama, especialista en programas de alcohol y drogas y manejador secundario de Coco.

Por su parte, Pawsitive Teams colabora con el departamento en un programa de seis semanas asistido con perros, dirigido a jóvenes que han enfrentado situaciones de trauma, conflictos familiares o baja autoestima. A través de este modelo, se trabajan habilidades como la confianza, la comunicación, la interpretación del lenguaje corporal, el manejo de distracciones y el fortalecimiento de la seguridad personal.

El programa inició en octubre de 2024 y, hasta la fecha, más de 50 jóvenes han participado. Cada ciclo concluye con una ceremonia de graduación en la que los participantes comparten sus experiencias, realizan actividades con los perros y reciben certificados, además de un recuerdo fotográfico.

Los jóvenes destacan que esta experiencia les ha permitido mejorar el manejo de sus emociones, comunicarse con mayor claridad y fortalecer su confianza. Asimismo, el personal señala que los perros de terapia contribuyen a fomentar el trabajo en equipo y el bienestar en un entorno que suele ser demandante.

Al transformar el rol tradicional de los perros en contextos correccionales de tareas de detección a apoyo emocional, el programa propone un enfoque más humano y basado en evidencia para la rehabilitación. Los primeros resultados indican que perros como Coco pueden desempeñar un papel relevante en la transformación del sistema de justicia juvenil.