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Agua segura para las comunidades: la apuesta científica y social de la UABC en el valle de Mexicali

La investigación analiza la calidad del recurso hídrico y promueve acciones que favorezcan el bienestar y la salud de la población rural.

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por Redacción

13/07/2026 10:24 / Uniradio Informa Baja California / Sociedad / Actualizado al 13/07/2026

MEXICALI.- La Universidad Autónoma de Baja California (UABC), a través del Instituto de Ingeniería (II), desarrolla investigación científica con enfoque social para contribuir al acceso al agua segura en comunidades rurales del valle de Mexicali. Mediante el proyecto "Caracterización del agua potable en poblaciones rurales del valle de Mexicali", la doctora Jesús Eliana Rodríguez Burgueño analizó las condiciones del recurso hídrico que consumen estas localidades y generó información que puede orientar la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas.

 

La doctora Rodríguez Burgueño, investigadora del II y responsable del Laboratorio de Recursos Hídricos y Sistemas de Información Geográfica, explicó que el estudio surgió ante la necesidad de conocer las condiciones del agua utilizada en las comunidades rurales, cuyo suministro depende de fuentes superficiales y subterráneas que no siempre cuentan con un monitoreo sistemático.

 

"El suministro de agua en estas localidades depende de fuentes superficiales y subterráneas que no siempre cuentan con monitoreo sistemático, lo que puede representar riesgos para la salud pública", señaló la investigadora, quien cuenta con maestría y doctorado en Ingeniería en el área de Medio Ambiente.

 

Indicó que, en el valle de Mexicali, el uso del agua está determinado principalmente por la actividad agrícola, por lo que su distribución hacia las comunidades se realiza a través de canales de riego, situación que genera variaciones en la cantidad y calidad del recurso a lo largo del año.

 

Con el propósito de estudiar estos cambios, la investigación abarcó un año hidrológico completo, de octubre a octubre, periodo utilizado para la calendarización de los riegos agrícolas en la región. Durante este tiempo se realizó un monitoreo sistemático en dos localidades, mediante análisis físicos, químicos y bacteriológicos en tres puntos estratégicos: la fuente de abastecimiento, la planta de bombeo y la toma domiciliaria.

 

"Estos estudios permiten conocer si el agua cumple con los parámetros establecidos y detectar riesgos asociados a microorganismos o sustancias químicas que pueden provocar enfermedades, desde problemas gastrointestinales hasta afectaciones a largo plazo", precisó la científica cimarrona.

 

Además del componente científico, el proyecto incorporó la participación activa de las comunidades, estableciendo una relación de colaboración y diálogo que permitió integrar el conocimiento académico con el saber local. "Se trata de un proceso donde el conocimiento académico se combina con el conocimiento local, lo que fortalece tanto la investigación como el sentido de pertenencia y corresponsabilidad", explicó.

 

Entre 2019 y 2023 se aplicaron encuestas a cerca de 300 personas para conocer su percepción sobre la calidad del agua y seleccionar las localidades de estudio. Posteriormente, se capacitó a integrantes de las familias participantes para realizar monitoreo ciudadano mediante el uso de un kit de calidad de agua, integrado por tiras reactivas capaces de evaluar 16 parámetros, entre ellos pH, hierro, cobre y cloro.

 

Como resultados inmediatos, se observó una mayor comprensión de los riesgos asociados a la calidad del agua y cambios en las prácticas relacionadas con su uso y manejo. Asimismo, se brindaron recomendaciones sobre higiene y uso seguro del recurso, como hervir el agua, desinfectar alimentos y mantener limpios los depósitos de almacenamiento.

 

Entre los principales hallazgos del estudio destacan la identificación de necesidades en materia de saneamiento, infraestructura y capacitación, así como la detección de condiciones bacteriológicas desfavorables en algunas etapas del proceso, lo que indica que el agua no siempre es apta para consumo o contacto humano.

 

"La ley establece que el agua potable debe ser segura para consumo, pero en la práctica esto no siempre se cumple", afirmó la doctora Rodríguez Burgueño, quien agregó que los resultados de la investigación constituyen una base para desarrollar políticas públicas más inclusivas y contextualizadas, además de fortalecer el reconocimiento del agua como un derecho humano que debe garantizarse en condiciones de seguridad y accesibilidad.

 

La investigadora destacó también el papel de las universidades públicas como generadoras de conocimiento y agentes de cambio social capaces de abordar problemáticas complejas desde una perspectiva interdisciplinaria.

 

El proyecto contó con la colaboración de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Baja California (Coepris), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo A.C., el Sonoran Institute y la Facultad de Arquitectura y Diseño Mexicali, además de la participación de las investigadoras y los investigadores de UABC: Héctor Iván Molina Saldívar, Marco Ramiro Valenzuela Sarabia y Frida Sofía Cital Morales. Asimismo, resaltó la colaboración de integrantes de la comunidad cimarrona que forman parte de los cuerpos académicos: Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente, y Diseño Gráfico Aplicado.

 

Como acciones futuras, se contempla consolidar y ampliar el monitoreo ciudadano a más comunidades, fortalecer alianzas con instituciones gubernamentales y organizaciones civiles, y desarrollar estrategias de comunicación accesibles para compartir los hallazgos. Asimismo, el reciente aviso de aceptación del estudio en la convocatoria de la organización científica American Geophysical Union, a través de su programa Thriving Earth Exchange, representa un impulso para continuar fortaleciendo este trabajo colaborativo.

 

Finalmente, la doctora Rodríguez Burgueño hizo un llamado a impulsar la investigación con enfoque social. "El conocimiento no debe quedarse en el ámbito académico; tiene el potencial de transformar realidades. Investigar con este enfoque implica sensibilidad, ética y compromiso, pero también la posibilidad de generar un impacto tangible en la vida de las personas", expresó.


 

Este proyecto refleja el compromiso social de la UABC al vincular la ciencia con las necesidades reales de la población y contribuir a la construcción de soluciones sostenibles que favorezcan el acceso al agua segura en las comunidades rurales del Valle de Mexicali.