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La SCJN ha establecido que educar no justifica la violencia: Estefania Campos García

La Suprema Corte ha sostenido que la facultad de madres y padres para educar y corregir no comprende el castigo corporal y encuentra su límite en la dignidad e integridad de niñas, niños y adolescentes

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por Redacción

24/08/2026 15:44 / Uniradio Informa Baja California / Sociedad / Actualizado al 24/08/2026

TIJUANA.- "Las madres y los padres tenemos una enorme responsabilidad en la educación y formación de nuestros hijos. Sabemos que la crianza atraviesa etapas difíciles y momentos de frustración en los que establecer límites puede convertirse en un verdadero reto. Educar implica orientar, corregir conductas, establecer reglas y exigir responsabilidades; sin embargo, existe un límite muy claro: la violencia física no puede justificarse como una forma de educación o disciplina", así lo señaló la presidenta de la Barra de Abogadas Lic. Estefanía Campos García

Precisamente sobre este límite, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que el derecho de madres y padres a educar y corregir a sus hijos no comprende el castigo corporal, pues esta facultad encuentra sus límites en la dignidad e integridad de niñas, niños y adolescentes. Es decir, una conducta no deja de ser violencia por realizarse con la intención de corregir o educar.

Este criterio encuentra respaldo también en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que reconoce su derecho a vivir libres de violencia y prohíbe expresamente el castigo corporal y humillante como método de corrección o disciplina. Nuestra legislación en Baja California mantiene el mismo principio de protección.

"Bajo este marco debemos analizar las imágenes que recientemente han circulado en Tijuana, pero también hacerlo con responsabilidad. Es importante evitar emitir condenas anticipadas a partir únicamente de un video difundido en redes sociales. Corresponde a las autoridades competentes conocer el contexto completo, verificar las condiciones en las que se encuentra el niño y, a partir de ello, determinar las medidas de protección y, en su caso, las responsabilidades que legalmente correspondan, siempre atendiendo a su interés superior".

Al mismo tiempo, este caso nos obliga a reflexionar sobre prácticas que durante generaciones fueron normalizadas como parte de la educación. Prohibir la violencia no significa quitarles autoridad a los padres. Podemos establecer reglas, exigir responsabilidades y poner límites firmes; lo que debemos transformar son las herramientas con las que ejercemos esa autoridad.

Y justamente por ello, la respuesta no debe limitarse únicamente a señalar o sancionar. También necesitamos prevención, orientación y acompañamiento a las familias, brindando herramientas de crianza positiva que permitan evitar que los momentos de frustración se conviertan en situaciones de violencia.

"Como presidenta de la Barra de Abogadas "Lic. María Sandoval de Zarco", considero que educar es una responsabilidad y poner límites es necesario, pero ninguna forma de autoridad está por encima de la dignidad e integridad de una niña o un niño. Podemos corregir sin lastimar, poner límites sin humillar y ejercer autoridad sin violencia", finalizó.