por Kevin Villatoro
17/04/2026 12:00 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 17/04/2026
Cada 16 de abril se conmemora el Día Mundial del Emprendimiento, una fecha reconocida en México para celebrar la iniciativa, la innovación y la creación de nuevos proyectos. Pero este año vale la pena decirlo con claridad: emprender hoy no es un acto romántico. Es un acto de resistencia.
Porque abrir un negocio ya no es lo extraordinario. Lo extraordinario es sostenerlo. Hacer que avance cuando el mercado cambia, cuando los costos aprietan, cuando la atención del consumidor dura segundos y cuando la competencia ya no viene solo de la calle de enfrente, sino también de internet, de nuevas marcas digitales y de empresas que operan con más velocidad gracias a datos, automatización e inteligencia artificial. Esa es la nueva realidad del emprendimiento. Y quien no la entienda a tiempo, se queda atrás.
Lo más interesante es que, a pesar del contexto, el impulso emprendedor sigue vivo. El reporte GEM 2025/2026 muestra que la actividad emprendedora se mantiene fuerte a nivel global e incluso marca niveles récord en varias regiones. Pero el mismo estudio lanza una advertencia seria: existe una creciente brecha de supervivencia, donde demasiados emprendimientos sí logran arrancar, pero pocos logran consolidarse; y también una brecha de preparación en inteligencia artificial, que empieza a separar a los negocios que incorporan tecnología con criterio, de los que siguen operando como si el mercado no hubiera cambiado.
Ese dato, por sí solo, debería cambiar la conversación. Porque durante años se habló mucho de "atrévete a emprender". Hoy la conversación más inteligente es otra: atrévete a construir algo que dure.
Emprender no es una moda: es una pieza real de la economía
A veces se subestima el peso del emprendimiento en la economía real. Sin embargo, el Banco Mundial recuerda que las pequeñas y medianas empresas representan aproximadamente 90% de los negocios y más del 50% del empleo mundial. Es decir, hablar de emprendimiento no es hablar de una tendencia aspiracional: es hablar de una de las columnas que sostienen el empleo, la movilidad económica y la innovación en el mundo.
Por eso, en una fecha como esta, no solo se debe reconocer al que tuvo una idea. También al que paga nómina. Al que sigue insistiendo. Al que tuvo que cambiar su oferta. Al que aprendió a vender mejor. Al que dejó de improvisar. Al que entendió que crecer no significa verse grande, sino construir estructura.
Porque si algo ha quedado claro en los últimos años, es que la ilusión inicial no basta. La disciplina sí.
El gran error de muchos emprendedores: confundir movimiento con crecimiento
Uno de los problemas más comunes en los negocios jóvenes y también en muchos negocios con años operando es creer que estar ocupados equivale a avanzar.
No siempre.
Hay emprendedores agotados, llenos de pendientes, corriendo todo el día y, aun así, estancados. ¿Por qué? Porque están resolviendo demasiado en lo urgente y construyendo muy poco en lo importante. Publican, responden, cotizan, apagan fuegos, persiguen clientes, improvisan promociones y toman decisiones reactivas. Pero no diseñan un sistema. No miden lo suficiente. No documentan procesos. No entienden con precisión qué les deja dinero y qué solo les quita energía.
Y ahí está una de las mayores lecciones de esta etapa económica: crecer no depende solo de trabajar más, sino de entender mejor el negocio.
Cinco hacks que hoy sí pueden hacer más fuerte a un emprendedor
1. Enfócate menos en "hacer de todo" y más en encontrar tu palanca de crecimiento
Muchos negocios no crecen por dispersión. Quieren estar en todas las plataformas, vender todos los servicios, hablarle a todos los públicos y probar demasiadas ideas al mismo tiempo.
La realidad es otra: casi siempre hay una palanca principal de crecimiento. Un canal que convierte mejor. Un servicio más rentable. Un tipo de cliente que compra más rápido. Un producto que deja más margen.
El hack aquí es simple: deja de repartir tu energía por igual. Detecta qué sí está funcionando y presiónalo con más estrategia.
2. Mide la velocidad de tu negocio
Hay empresas que no pierden por precio, sino por lentitud. Tardan en responder, tardan en cotizar, tardan en dar seguimiento y tardan en cerrar.
En 2026, la velocidad ya es parte de la propuesta de valor. Un negocio que responde rápido transmite orden, confianza y seriedad.
Pregunta incómoda:
¿Cuánto tarda tu negocio en responder un lead caliente?
Porque muchas ventas no se pierden en marketing. Se pierden en seguimiento.
3. Usa inteligencia artificial como herramienta de productividad, no como accesorio de moda
La inteligencia artificial ya no es un lujo experimental. Se está convirtiendo en una ventaja competitiva real. No se trata de usar IA para presumir modernidad. Se trata de usarla para ahorrar tiempo, pensar mejor y ejecutar más rápido.
El mejor uso para un emprendedor no es el más complejo. Es el más práctico:
generar ideas de contenido,
ordenar propuestas, mejorar seguimientos, automatizar respuestas repetidas,
analizar datos simples, liberar tiempo operativo. El negocio que ahorra horas puede reinvertirlas en vender, mejorar o crecer.
4. No romantices el caos
Hay emprendedores que casi se sienten orgullosos de vivir apagando incendios. Pero el caos no es prueba de crecimiento. Muchas veces es prueba de falta de sistema.
Documentar procesos, tener tableros claros, usar CRM, ordenar finanzas y estandarizar seguimientos no quita creatividad: la protege.
Un emprendimiento madura cuando deja de depender del héroe y empieza a depender del método.
5. Cuida más tu caja que tu imagen
Muchos negocios quieren parecer grandes antes de ser rentables. Invierten en cosas vistosas, pero no en lo que realmente fortalece la operación. Gastan por presión, por comparación o por ego.
Pero la caja sigue mandando.
Un emprendedor inteligente entiende cuánto le cuesta conseguir un cliente, cuánto le deja cada venta, qué gasto sí acelera el crecimiento y qué gasto solo se ve bonito en redes. Esa claridad vale más que cualquier discurso motivacional.
Hoy más que nunca, emprender exige carácter
Hay una parte del emprendimiento de la que se habla poco: el desgaste mental.
La presión de vender. La incertidumbre. Los meses flojos. El miedo a equivocarse. La responsabilidad de sostener algo que depende de ti. La sensación de ir avanzando sin que siempre se note por fuera.
Y, aun así, millones de personas siguen emprendiendo.
Eso merece respeto.
No porque emprender sea fácil. Sino precisamente porque no lo es. Porque hacerlo bien implica aprender a decidir con datos, actuar con disciplina, soportar etapas incómodas y construir reputación mientras todavía no llegan todos los resultados esperados.
El emprendedor actual necesita energía, sí. Pero sobre todo necesita criterio.
El mensaje correcto para este 16 de abril
En un día como hoy, el mensaje no debería ser "persigue tus sueños" y nada más.
Debería ser este:
emprender vale la pena, pero hacerlo bien exige evolucionar.
Exige pasar de la intuición a la estrategia.
De la improvisación al sistema.
Del entusiasmo al enfoque.
Del esfuerzo aislado a la estructura.
Porque el mercado actual sí premia a quienes construyen con visión, con constancia y con capacidad de adaptación.
Y ahí está la oportunidad real.
No solo para abrir un negocio.
Sino para convertirlo en una empresa.
Este Día Mundial del Emprendimiento no solo debe celebrar a quienes comenzaron. Debe reconocer a quienes siguen. A quienes han tenido que reinventarse. A quienes han cometido errores y aún así continúan construyendo. A quienes entendieron que crecer no es cuestión de suerte, sino de claridad, consistencia y decisiones inteligentes.
Y para cerrar, una frase que sigue siendo brutalmente vigente para cualquier emprendedor que quiera construir algo duradero. Jeff Bezos resumió parte de esa filosofía con una idea muy poderosa: mantener una mentalidad de inicio requiere obsesión por el cliente, apertura a las tendencias externas y decisiones de alta velocidad.
Porque al final, los negocios que crecen no siempre son los que empiezan más fuerte.
Muchas veces son los que aprenden más rápido, resisten más tiempo y ejecutan mejor.