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El fundador que no fue de California

En la reciente Feria del Libro Tijuana el 14 de julio el historiador Pedro Salmerón Sanginés presentó su nuevo libro El fundador de California**. Salmerón, con licenciatura, maestría y doctorado en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México, es un prolijo escritor de libros sobre historia de México.

por El Colef

25/07/2023 14:24 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 25/07/2023

Rodrigo Martínez Sandoval*

En la reciente Feria del Libro Tijuana el 14 de julio el historiador Pedro Salmerón Sanginés presentó su nuevo libro El fundador de California**. Salmerón, con licenciatura, maestría y doctorado en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México, es un prolijo escritor de libros sobre historia de México. Entre sus más de diez libros previos sólo menciono los tres que a mí me parecen los más importantes: La División del Norte (2006), Los carrancistas (2010) y La batalla por Tenochtitlan (2021), éste último presentado en Tijuana en 2022. 

Con El Fundador de California Salmerón incursiona en el campo de la ficción, entregándonos una novela que parece histórica. Al dejarse llevar por el título, el lector se adentra en la amena lectura a la que nos tiene acostumbrados este joven historiador, esperando encontrarse pronto con el fundador aludido. Es un sinuoso, pero grato, recorrido por batallas y guerras contra Estados Unidos en el que un narrador omnisciente, Jorge Antillón, relata en primera persona los devenires y peripecias del que será el fundador de California. 

Aunque tiene mucho de historia la novela no es histórica. El Fundador de California es más bien una novela ucrónica; se trata de un género literario conocido como novela contra factual, o novela histórica alternativa, porque la trama se desarrolla haciendo alusión a hechos sucedidos de manera distinta a como acontecieron realmente. El autor plantea de manera subyacente que la historia no es fatal, los hechos ocurridos pudieron haberse dado de forma alternativa. Así, tomando como referencia la insurgencia acaudillada por Miguel Hidalgo en 1810, liberando esclavos y peones acasillados (páginas 167-168), entre líneas expone la idea de que una rebelión de esclavos en los estados del Sur de Estados Unidos podría haber cambiado las cosas. Esto es, las cosas son como son, pero pudieron haber sido distintas.

La trama de la novela tiene como marco de referencia la guerra de Estados Unidos contra México para apoderarse, como lo hizo, de gran parte de nuestro país, cuando México, en estricto sentido, no era un país. Los estados de California, Nuevo México, Arizona y Texas siempre estuvieron escasamente poblados y débilmente resguardados por los gobernantes mexicanos. Aunque en la historia y en la novela no hay discrepancia respecto de que Estados Unidos ganó la guerra, en la novela las batallas y escarceos a lo largo de la frontera en no pocas ocasiones sale hiperbólicamente triunfante el raquíticamente armado y alimentado ejército mexicano. Esta parte de la ficción es risible al ver que, sin alimentos, sin armamentos, pero con mucha enjundia, los mexicanos comandados por el mítico general y futuro fundador de California logran derrotar al invasor y aliarse con la gran Nación Comanche que controlaba gran parte del territorio de Texas.

Fluye a lo largo de la novela una idea fija de rebeldía que postula la no aceptación de la historia como predeterminada: así tuvo que ser, así fue y así será. No, dice Salmerón, la historia no es fatal. "No hay destino", dice el autor en boca de Jorge Antillón Ramírez de la Serna, narrador de la novela: 

"...en aquella gélida mañana de enero eran tres jóvenes oficiales de espada virgen, tan virgen como sus miembros. No hay destino: bien pudieron acabar todos como el cuarto de ellos, ..., quien moriría en combate tres semanas después en la épica jornada de La Angostura, deslumbrado por las hazañas del incomprendido Fundador de California." (Pág. 90-91)

El historiador construye esta novela no histórica haciendo acopio de recursos literarios que le dan una divertida fluidez a la trama. En momentos eclipsa al gran Marqués de Sade con unos pasajes eróticos bien logrados, no ayunos de hipérboles y metáforas.  Emplea otras técnicas literarias, como la intertextualidad y la metaficción, textos y personajes ficticios de una historia que aparecen en otra historia y hacen presencia preponderante en ella. Los campamentos de batalla son propicios para todo tipo de narraciones en que un relato lleva a otro dentro de ese mismo relato. Hay anacronismos hiperbólicos como el Marqués de Montecrito, Edmundo Dantés, que se presenta como mecenas financiero del esfuerzo bélico del futuro Fundador de California; en este divertimento por allí deambulan tanto Antonio López de Santa Anna como Porfirio Díaz, el Bronco, ex gobernador de Nuevo León,  Ricardo Arjona y el  Dr. López-Gatell.

Finalmente, el dato contra factual más destacado en la novela es que posterior a la guerra entre los dos países, surgen cuatro repúblicas. Ejemplo de lo que pudo ser. 

*Secretario General de Vinculación y Desarrollo Institucional de El Colegio de la Frontera Norte, A.C. ([email protected])
**Pedro Salmerón Sanginés, El Fundador de California. México: ITACA, 2022.