Columnas

La ética como intrusa en la política

El Colef El Colegio de la Frontera Norte
El Colef 01-04-2026

Por: Rodrigo Martínez Sandoval

En mi artículo "La intrusa en la política", publicado en este medio el 21 de enero de 2026, comenté el libro del filósofo jesuita Javier Prado Galán que lleva como título La intrusa. La injerencia de la ética en la política. Allí referí que la obra citada de Prado Galán analiza textos que exponen, desde tiempos de la antigüedad clásica griega hasta mediados del siglo XX, el conflicto entre la ética y la política. En dicho artículo mencioné que el análisis del autor referido destaca la aversión que los políticos siempre han tenido respecto de la incursión de la ética en los asuntos de Estado. 

El problema central que se plantea en el libro es que la política, entendida como ejercicio del poder, resiste a someterse a los criterios de la ética, mientras que ésta parece impotente ante los abusos del poder, cuyo ejercicio conduce a una tentación de transitar de la legitimidad a la fuerza. Esta tentación precisa que la ética se presente como una instancia crítica que intente frenar ese tránsito a través del discernimiento moral, concepto que el autor deriva de la combinación de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad que postula el sociólogo alemán Max Weber (El político y el científicoMadrid: Alianza, 1981). Esta función de la ética justifica la metáfora central del libro: la ética como "la intrusa", que irrumpe en la política para incomodar, cuestionar y poner límites. Así, el título del libro denota un fuerte contenido simbólico que articula la connotación filosófica del texto con su proyección literaria-- véase el breve cuento La intrusa del escritor argentino Jorge Luis Borges, cuento preferido de éste, (Nueva antología personal, Siglo XXI, 1968: 151-155), en cuyo título y argumento se inspiró nuestro autor. 

El simbolismo del título: la ética como "intrusa". El término intrusa proyecta la presencia de un elemento extraño, incómodo o no deseado en un espacio ajeno. En este caso, la política aparece como un ámbito autónomo, regido por el poder, el cálculo y, en no pocas ocasiones, la dominación. La ética, por su parte, irrumpe como una fuerza cuestionadora, que limita y perturba ese ejercicio del poder. Así, el título simboliza que la ética no tiene cabida en la lógica de los políticos tradicionales, quienes ven su intervención como una intromisión que incomoda, pues les obliga a rendir cuentas, a frenar abusos y a considerar la moral pública. El propio autor lo expresa con claridad cuando dice que la ética "levanta la mano" para frenar el paso del poder a la fuerza; es decir, actúa como conciencia crítica del poder (P.10).

En este esclarecedor ejercicio el autor le da al poder un carácter ambivalente. Muestra que el poder es capacidad de acción o realización, pero también es control y dominio. El autor reconoce que la resistencia de la política a ser cuestionada por la ética no significa que la primera esté desprovista de la acción transformadora del entorno. Expresa que "donde hay poder, hay resistencia...  Y esa resistencia también es poder." (p. 9). --Viene a mi mente la expresión muy conocida don Jesús Reyes Heroles, autor de la obra El liberalismo mexicano (FCE): "En política, lo que resiste apoya." Entonces, al oponerse al poder, la ética lo está apoyando. Prado Galán nos dice que el poder al generar respeto se convierte en autoridad, pero cuando sólo produce obediencia, degenera en fuerza, (en poderío, diría yo, siguiendo a Maurice Duverger, Instituciones políticas y derecho constitucional, Ediciones Ariel, 1970). La ética, entonces, cumple la función de tratar de impedir que el poder se deslice hacia la violencia. Este planteamiento da el marco desde el cual se desarrolla todo el libro: la ética no pretende sustituir a la política, sino evitar que ésta pierda su legitimidad moral.

*Secretario General de Planeación y Desarrollo Institucional de El Colef. 

31 de marzo de 2026.