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Morena mueve sus fichas

El inicio del registro de aspirantes de Morena marca el arranque anticipado de la contienda rumbo a las gubernaturas que se renovarán en 2027.

Isidro Aguado / Cambio de Ritmo
Isidro Aguado / Cambio de Ritmo Cambio de Ritmo

por Isidro Aguado Santacruz

16/06/2026 16:50 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 16/06/2026

_"La democracia interna de los partidos es la condicion previa de la democracia de los ciudadanos."_

— Giovanni Sartori, Partidos y sistemas de partidos

Este lunes 22 de junio, mientras el Mundial mantiene la atención del país en otra cancha, arrancara silenciosamente el proceso político más relevante de los próximos doce meses en México. Morena abriré el registro de aspirantes a las Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación en las 17 entidades que renovaran gubernatura en 2027. El nombre suena a estructura interna. El fondo es otra cosa. En la tradición del partido, los coordinadores estatales se convierten en los candidatos a las gubernaturas. Lo que arranca el lunes no es un trámite organizativo. Es la primera vuelta de la elección más grande que México habrá vivido en años.

Vale la pena entender el proceso tal como está diseñado, porque sus reglas definen en buena medida quien puede ganar y cómo. El método de seleccion será la encuesta, el mismo mecanismo que el partido ha utilizado en procesos anteriores y que académicos como Flavia Freidenberg han documentado como el que mayor correlación positiva tiene con resultados electorales favorables, precisamente porque abre el reclutamiento más allá de los cuadros internos del partido. La encuesta como método tiene ventajas reales que merecen reconocerse: democratiza la decisión, reduce el peso del dedazo y obliga a los aspirantes a construir presencia real en el territorio en lugar de gestionar lealtades en las cupulas. Las encuestas han pasado de ser una herramienta que media el pulso de la selección de candidatos a convertirse en el método de eleccion interna, y cualquier avance de la democracia en México implica una mayor apertura para la sociedad.

El calendario que acompaña este proceso es igual de relevante que el método. El 22 de junio arrancan las coordinaciones estatales, equivalentes a las candidaturas a gubernaturas. El 3 de agosto se definirán las coordinaciones distritales federales, es decir, quienes competirán por las 300 diputaciones federales de mayoría relativa. El 21 de septiembre llegaran las coordinaciones municipales. Y el 8 de noviembre las coordinaciones distritales locales. Es una arquitectura escalonada que construye la pirámide territorial del partido desde arriba hacia abajo, estado por estado, municipio a municipio. No es solo una logística electoral. Es la construcción del mapa de poder interno que definirá las correlaciones de fuerza dentro del movimiento durante los próximos años y que tendrá consecuencias directas más allá de 2027.

Las reglas del proceso merecen leerse con atención porque son, en muchos sentidos, más exigentes que las de procesos anteriores. Se prohíbe utilizar recursos públicos, contratar espectaculares, repartir despensas o electrodomésticos, realizar actos anticipados de campana y promover campañas de desprestigio contra otros participantes. Los perfiles registrados serán sometidos a revisiones de antecedentes para detectar investigaciones, vínculos con grupos criminales o recursos de procedencia irregular, con información de la FGR, la Secretaría de Seguridad y la UIF. Y se mantiene la prohibición del nepotismo: familiares directos de los gobernadores en funciones no podrán sucederlos inmediatamente en el cargo. Son reglas que, si se cumplen con rigor, elevan la calidad del proceso y la calidad de los perfiles que emergen de el.

En los estados donde se concrete una alianza con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista, las tres fuerzas políticas podrían proponer aspirantes para participar en una sola encuesta. Este punto tiene implicaciones estratégicas que van más allá de la lógica interna de Morena. En estados donde la correlación de fuerzas es más reñida, como Baja California, Chihuahua, Nuevo León o Tamaulipas, la decisión de ir en alianza o en solitario puede ser la diferencia entre ganar o perder la gubernatura. La historia electoral mexicana reciente enseña que las alianzas bien construidas amplifican la fuerza territorial.

Las alianzas mal negociadas generan conflictos internos que el adversario aprovecha. La negociación que viene en cada estado sobre como distribuir candidaturas entre los tres partidos será tan determinante como la encuesta misma.

Para entender la magnitud de lo que está en juego conviene recordar que se elegirá en junio de 2027. No solo 17 gobernadores. También 500 diputados federales, 30 congresos locales, 2 mil 424 presidencias municipales y las 16 alcaldías de la Ciudad de México con su Congreso Local. La investigadora Flavia Freidenberg documentó que el partido que más abrió su reclutamiento fue el que aumentó más su votación, lo que sugiere que los procesos internos competidos y abiertos generan mayor legitimidad ciudadana que los procesos cerrados o controlados. El reto en este proceso es exactamente ese: que la apertura que promete el diseño se cumpla en la práctica, y que los perfiles que emerjan de la encuesta sean los que mejor representan las necesidades de cada estado.

Para los ciudadanos de los 17 estados en disputa, el proceso que arranca el lunes tiene una implicación directa que va más allá de la política partidista: definirá quienes son los aspirantes que llegarán a la boleta electoral en junio de 2027. Y la calidad de esa boleta, la solidez de las trayectorias, la limpieza de los antecedentes, la cercanía real con los problemas de cada entidad, es la condición mínima para que la elección del año siguiente tenga el nivel que el país necesita.

La lección que Coahuila dejó el domingo 7 de junio es aplicable aquí con toda su contundencia: los estados se gobiernan con gestión cotidiana, con presencia territorial real y con candidatos que hayan demostrado antes de llegar que saben a qué vienen. La encuesta puede identificar a ese perfil. También puede identificar al que simplemente llegó primero al territorio. La diferencia entre ambos no la resuelve el método. La resuelve la calidad de quienes participan y la exigencia de quienes evalúan.

El lunes 22 de junio no es el inicio de una campaña. Es el inicio de un proceso de construcción de legitimidad que culminara en las urnas doce meses despues. Y en ese proceso, como en todos los que importan de verdad, los detalles son tan importantes como la convocatoria. A veces más.

Lo que se decide en junio de 2026 define lo que ocurre en junio de 2027. El lunes, sin bulla y sin cámaras, arranca la elección más importante de México en años.

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