por Redacción
05/05/2026 17:52 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 05/05/2026
Víctor Alejandro Espinoza
La democracia requiere un sistema de partidos políticos con alta institucionalización, propositivos, fuertes, competitivos. Es normal que uno o varios partidos, según los sistemas electorales, ganen las elecciones y se erijan en gobierno. A la par, es deseable la existencia de una oposición responsable, con un proyecto alternativo de Nación, que logre incentivar la participación ciudadana y refleje la pluralidad de las sociedades.
Claro, parece un mundo ideal si pensamos en lo que sucede en nuestro país. En el largo periodo autoritario en el que el PRI era el partido de Estado, su pervivencia se fincó en un pacto corporativo que tenía en la base a las organizaciones agrupadas en sectores, integrados al partido y finalmente, en la cúspide, al gobierno. El PAN obtuvo la Presidencia en el año 2000 de la mano de un candidato locuaz, dicharachero que concitó el voto, Vicente Fox. Entre ambos partidos gobernaron hasta el año 2018, cuando Morena guiada por un líder singular, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), los desplazó y convirtió en lo que hoy son, una caricatura de oposición.
Ambos partidos (PRI y PAN) coincidieron en impulsar un proyecto neoliberal a partir de 1982, al que se unió posteriormente Movimiento Ciudadano, fundado en 1999 como Convergencia Democrática; y que reivindicaron un modelo de retracción del Estado de Bienestar. PAN y PRI negaron durante años que fueran lo mismo, es decir, que coincidieran en su visión neoliberal, hasta que el triunfo de AMLO en 2018 los obligó a salir del clóset y a reconocer su amasiato al conformar una alianza opositora en diferentes frentes electorales, el más estridente el que llevó a la candidatura presidencial de Xóchitl Gálvez en 2024. Lo que unió a dicha oposición desde 2018 fue su odio visceral a AMLO y a todo lo que tuviera que ver con el proyecto denominado como la Cuarta Transformación de la vida nacional (4T).
Además, a esta alianza visceral se sumaron comentócratas y los medios de comunicación tradicionales, junto con muchos académicos e intelectuales. La victoria de Morena en 2018 y 2024 polarizó ciertamente las visiones del país. Por un lado, la amplia mayoría de la población que apoya a la 4T y por el otro, a esa mezcolanza opositora. Un proyecto de transformación y el otro de conservación de privilegios y de la idea de que el autoritarismo de los gobiernos del PRI y del PAN debería de volver. La esperanza contra la nostalgia.
Durante el sexenio de López Obrador la oposición en el Congreso decidió no apoyar ninguna reforma constitucional de gran calado que exigiera la mayoría calificada. Le llamó a esta posición: "moratoria legislativa". Esa ha sido su postura frente a cualquier propuesta surgida de los gobiernos de Morena. Al parecer consideran que su misión es hacer todo lo posible para descarrilar al gobierno y que ellos puedan resurgir de sus cenizas.
La oposición abdicó de buscar el apoyo popular para ganar elecciones y, sobre todo, para recuperar la Presidencia. Decidieron no ensuciarse los zapatos y basar su lucha en el odio y la polarización. Pero han cometido el grandísimo error de considerar que las batallas electorales se ganan en las redes sociales y sobre todo en X. Sus bots no votan y no lo quieren entender. Tampoco utilizando las tribunas de los medios tradicionales. Como en toda democracia, existen en México medios alternativos en los cuales la población se informa. Escuchar a toda hora los noticieros y a comentócratas anti 4T que destilan odio y no difunden ninguna alternativa, genera justamente lo contrario: rechazo social.
La oposición mexicana, que en los últimos tiempos se ha convertido en tapete de los dictados del gobierno de Estados Unidos, está a punto de la inanición. No se ve por donde pueda concitar el apoyo popular. Son los mismos en nado sincronizado. Lamentable noticia para la democracia mexicana. Seguirán perdiendo elecciones y ... el cerebro. Se han convertido en x.