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Crisis del río Colorado: amenaza latente para un desarrollo regional con justicia hídrica

Sequía histórica en la cuenca del río Colorado ha rebasado esfuerzos binacionales de conservación y ahorro de agua.

El Colef
El Colef El Colegio de la Frontera Norte

por El Colef

12/05/2026 19:25 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 12/05/2026

Dr. Alfonso Andrés Cortez Lara*

Es evidente que no han sido suficientes los esfuerzos que desde principios de la década pasada se implementan a nivel binacional y local para enfrentar la sequía prolongada en la cuenca del río Colorado, que está afectando a la región desde finales de los años noventa. Podemos dimensionar el tamaño del reto cuando observamos que, el periodo del año 2000 al 2026 ¡es el más seco de los últimos 1,400 años! Así, las medidas de cooperación para establecer reducciones, ahorros y diversos proyectos de conservación de agua, principalmente el descanso temporal de tierras agrícolas e inversiones para infraestructura hidroagrícola plasmadas en las actas 319 (2012), 323 (2017) y 330 (2024) de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), han quedado rebasadas por la fuerza de la naturaleza, si, pero también por la creciente demanda y alta competencia por el vital líquido que abastece a más de 40 millones de habitantes - 9.7% en la porción mexicana- y más de 2 millones de hectáreas de riego - 10% de estas ubicadas en México. 

Bajo las condiciones prevalecientes de cambio climático -combinadas con una gestión del agua que aún tiene áreas de oportunidad- que inducen la elevación de la temperatura del aire y, consecuentemente, incrementan la evaporación y humedad que produce precipitación de lluvia dispersa en lugar de nieve en las montañas, han generado la reducción del flujo normal del río en un 30%, lo que a su vez ha provocado que, a la fecha, los dos embalses principales del sistema del río se encuentren en niveles extremadamente críticos: el Lago Powell en la frontera de Utah y Arizona al 25% de su capacidad y, aguas abajo, el Lago Mead en la frontera de Arizona y Nevada, y de donde se envía la asignación de agua para México, a un 34%  de su capacidad.

Las actas 323 y 330 de la CILA perderán vigencia al finalizar el año, por ello desde hace meses se están negociando las condiciones del acta que las sustituirá para establecer medidas de mediano y largo plazo. Adicionalmente, de acuerdo a lo que estipula el acta 323 que indica que cuando se estime que el nivel de la Presa Hoover al 1 de enero del año siguiente esté por debajo de 1,045 pies sobre el nivel medio del mar (psnm), y desafortunadamente así será, las partes se deberán reunir para discutir y acordar medidas adicionales de reducciones de emergencia, como de hecho ocurrió con las actas vigentes, y esto deberá realizarse antes de que termine el año para evitar el establecimiento de reglas de operación más rigurosas que eviten la caída de la elevación en la presa Hoover a un nivel que ponga en riesgo la generación de energía, es decir, a 950 psnm.

Hoy, con el nivel en 1,054 psnm y una tendencia indicando que, al 1 de enero de 2027, éste descenderá a 1,034 psnm, la pregunta que surge es ¿Cómo impactará esto la asignación de agua para México? Aunque oficialmente el 15 de agosto de cada año las autoridades del agua deciden anunciar si habrá recortes y, en su caso, la magnitud de estos, yo, como lo he estado haciendo desde antes del 2020, adelanto con alto grado de certidumbre que tendremos un séptimo recorte considerando que: con esa caída del nivel y de acuerdo con lo que estipula el acta 323, para el año 2027 se podría establecer una reducción de 86 millones de metros cúbicos (Mm3) y se solicitarían ahorros "voluntarios" de hasta 113 Mm3, lo que arrojaría un recorte de 199 Mm3. Recordar que paralelamente se analizan medidas adicionales de emergencia en las que se habla de solicitar a México una aportación de 308.4 Mm3 para el lapso de enero de 2027 a diciembre de 2028. 

Este recorte adicional, eventualmente se sumaría al del acta 323, tal como se hizo con el acta 330 en 2024, 2025 y 2026; por ejemplo, en 2025 se sumaron los recortes de las actas 323 y 330 arrojando 345 Mm3 y en 2026 el recorte será de 182 Mm3. Dadas las condiciones críticas prevalecientes, para 2027 se esperaría un recorte de 353 Mm3. Esto representa una reducción del 19% en las entregas del río Colorado a México, el equivalente a regar 35,000 ha del Valle de Mexicali o dos veces el consumo público-urbano anual de Tijuana-Rosarito.       

Considerando que la agricultura representa el principal consumidor de agua del río Colorado con un 76% del total, las medidas apuntarán nuevamente a este sector, el más vulnerable y sobre el que recae no solo la presión para mantener volúmenes en las presas de EE.UU., sino del que, a partir de enero, derivado de las reformas a la LAN, la Conagua está recuperando concesiones de riego para reasignarlas al uso público-urbano y doméstico de la zona costa. 

Este complejo contexto obliga a repensar el uso y gestión del agua para evitar que, en aras de garantizar el "derecho humano al agua", se demeriten los altos principios de justicia, sostenibilidad y seguridad hídrica que permiten atender cabalmente las necesidades medioambientales, de actividades productivas y de la población de actuales y futuras generaciones.

*Director de la Unidad Mexicali, El Colegio de la Frontera Norte. [email protected]