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Mover el calendario escolar es mover los cuidados

Cetys Humanidades: Voces y Perspectivas
Cetys Humanidades: Voces y Perspectivas Los académicos de la Escuela de Humanidades de CETYS comparten sus ideas sobre temas filosóficos, de comunicación, migración, sustentabilidad, y más.

por Cetys Humanidades: Voces y Perspectivas

08/05/2026 12:23 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 08/05/2026

La Secretaría de Educación Pública en conjunto con las autoridades escolares estatales acordaron por unanimidad ajustar el calendario escolar 2025-2026 para escuelas públicas y privadas de Educación Básica y Media Superior: el ciclo concluirá el 5 de junio; el motivo, las altas temperaturas y atender la realización del Mundial de Futbol.

Aquí la pregunta no es si la medida es razonable. Probablemente lo es. La pregunta a la que invito es otra: ¿qué revela esta decisión sobre la manera en que una sociedad organiza el cuidado de la vida cotidiana ante el cierre de espacios escolares?

Porque cuando una escuela cierra antes de la disposición oficial de tiempo escolar originalmente establecido, no solo cambia un calendario, cambia la logística del hogar. Se modifica el tiempo de madres, padres, abuelas, tías, hermanos mayores y muchas veces, de las mujeres que sostienen la rutina familiar. 

En los hechos, cualquier ajuste escolar activa una red de cuidados sobre quién se queda con niñas, niños, quién reorganiza comidas, traslados, descanso, vigilancia, acompañamiento emocional y actividades durante las horas en que la escuela deja de funcionar como espacio de resguardo, aprendizaje y convivencia.

La economía feminista lleva años advirtiendo que el cuidado no es una tarea secundaria ni "natural", sino el conjunto de actividades indispensables para garantizar la supervivencia, la reproducción cotidiana de la vida y la atención de necesidades físicas y emocionales. El cuidado forma parte de las prácticas de interdependencia que sostienen a la sociedad, incluye el cuidado directo de niñas, niños, personas enfermas, adultas mayores o con discapacidad, así como tareas domésticas y la gestión afectiva de la vida en común. 

Eso importa aquí porque la escuela actúa como un nodo comunitario fundamental de la red de cuidados, permitiendo a su vez la inserción laboral de las familias (principalmente mujeres) al dar estructura al día. De modo que, cuando el Estado ajusta el calendario escolar, no solo mueve fechas y clases, mueve también el trabajo de cuidados. Porque cada cambio en el tiempo escolar obliga a los hogares a reacomodar el suyo.

Y ese vínculo de tiempo/espacio no es neutral. La evidencia reunida para México durante la pandemia en un estudio publicado con mi colega la Dra. Gabriela Grijalva Monteverde, mostró que, en hogares con mayores necesidades de cuidado, la participación de las mujeres en actividades de cuidado directo era aproximadamente el doble que la de los hombres y que en hogares con hijas e hijos pequeños las madres dedicaban entre 1.9 y 2 veces más tiempo que los padres al cuidado directo. 

Por eso conviene leer más allá de sus líneas el boletín 161 publicado por la SEP el pasado 07 de mayo. No estamos solo ante una decisión administrativa, si el calor obliga a cerrar antes el ciclo, la discusión no pasa solo por el termómetro, sino también por las condiciones en que muchas escuelas enfrentan estas temperaturas, y si el Mundial lleva a reordenar los tiempos, tampoco se trata únicamente del futbol, sino de priorizar mega eventos que repercuten en la organización diaria de los hogares, aunque no siempre se haga visible quién carga con esos cambios.

No se trata de oponerse al ajuste, sería absurdo ignorar el riesgo que implican las temperaturas extremas para estudiantes, docentes y personal escolar. Tampoco se trata de despreciar la dimensión social y económica del Mundial. Se trata de visibilizar una realidad. Los cambios, deben pensarse con enfoque de corresponsabilidad, llámense apoyos comunitarios, previsión para familias trabajadoras, espacios seguros para niñas y niños y medidas que no descarguen, otra vez, el peso del ajuste en los hombros privados de siempre. Porque cuando el calendario se mueve, alguien cuida más. Y ese "alguien", en México, suele tener rostro de mujer.

 

La Dra. Ingrid Kuri-Alonso es académica del Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades de CETYS Universidad e investigadora del Instituto INNSIGNIA de CETYS Universidad.