Columnas

Leer para volver a empezar

Isidro Aguado Santacruz Archivo

_"Lee con frecuencia, no para escapar de la vida, sino para comprenderla mejor."_
— Rainer Maria Rilke

Por Isidro Aguado Santacruz

Eran las 23:55, la mesa estaba servida y, con un reloj que parecía avanzar en cámara lenta, un familiar preguntó si ya estaban listas las uvas para comenzar el conteo que, según la tradición, sellaría doce propósitos para los próximos doce meses. En esos segundos suspendidos, mientras cada quien repasaba mentalmente sus deseos, surgió el más repetido y quizá el más honesto: "este año sí voy a leer más". No era un propósito al azar, sino la intuición de que algo esencial se ha ido perdiendo en medio de la prisa cotidiana.

A partir de ahí, la lectura deja de ser un simple pasatiempo para convertirse en una decisión de fondo. Leer es un ejercicio cognitivo profundo: obliga al cerebro a decodificar símbolos visuales, transformarlos en lenguaje y dotarlos de significado dentro de un contexto. Este proceso activa redes neuronales distribuidas que fortalecen la conectividad cerebral y contribuyen a la llamada reserva cognitiva, un factor asociado con menor deterioro cognitivo en la vejez. Además, la práctica constante se relaciona con mejoras en atención, memoria de trabajo y comprensión, y con la liberación de neurotransmisores como dopamina y serotonina, vinculados al bienestar y a la regulación del estrés.

En México, la evaluación del comportamiento lector ha experimentado ajustes metodológicos relevantes. Los últimos resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025 del INEGI reflejan que 79.1 por ciento de la población alfabeta de 12 años y más leyó algún material —libros, revistas, periódicos, historietas o páginas de internet, foros o blogs— en el último año, una proporción significativa que implica a miles de personas en el ejercicio de la lectura. Los libros siguen siendo el material predominante, con 62.5 por ciento de la población declarando haber leído al menos uno en los últimos 12 meses. El consumo de páginas de internet y contenidos digitales también es amplio: 45.7 por ciento lo reportó. La lectura en redes sociales —WhatsApp, Facebook, X, entre otras— se mantiene como una práctica muy extendida, con más de 80 millones de personas que la integran a su vida cotidiana. Cerca del 20.9 por ciento de la población no leyó ninguno de los materiales considerados por el MOLEC en este periodo.

Estos datos ofrecen una imagen compleja. Por un lado, muestran que la lectura —en una definición amplia que incorpora materiales impresos y digitales— sigue siendo parte de la vida de la mayoría. Por otro, invitan a cuestionar la profundidad y la calidad de ese acto lector, así como las condiciones sociales que lo facilitan o lo obstaculizan. No es posible separar este diagnóstico de los usos culturales e incluso de las estructuras socioeconómicas que condicionan cuánto, cómo y por qué se lee.

La psicología en cambio nos ofrece marcos conceptuales que ayudan a comprender por qué la intención de leer más —tan recurrente cada enero— pocas veces se traduce en hábito sostenido. El efecto del "reinicio" temporal facilita que nos desprendamos mentalmente de lo pasado y projetemos una versión ideal de nosotros mismos, pero ese empuje inicial suele diluirse en semanas si no se transforma en acciones concretas: qué leer, cuándo, dónde y con qué regularidad. La evidencia indica que los propósitos que se convierten en conductas observables —por ejemplo, "leer veinte minutos cada día antes de dormir"— tienen mayor probabilidad de perdurar que las formulaciones vagas que quedan como consignas emocionales.

En esta línea, proponerse un repertorio de lectura serio y estimulante para este 2026 puede ser tanto un proyecto intelectual como una práctica habitual bien diseñada. A continuación, estimada lectoras y lector, te doy ocho recomendaciones de obras que abarcan filosofía, psicología, clásicos universales y textos inspiradores para distintos gustos, todas ellas con el potencial de enriquecer el pensamiento crítico y la vida interior:

1. "El hombre en busca de sentido" (Viktor Frankl). Reflexión sobre la búsqueda de significado desde la experiencia extrema.
2. "Meditaciones" (Marco Aurelio). Pensamientos estoicos para la vida cotidiana.
3. "El arte de amar" (Erich Fromm). Ensayo sobre la psicología del amor y las relaciones humanas.
4. "Siddhartha" (Hermann Hesse). Novela filosófica sobre el camino interior.
5. "El extranjero" (Albert Camus). Clásico del existencialismo que interroga la condición humana.
6. "Los cuatro acuerdos" (Miguel Ruiz). Texto de sabiduría práctica desde la tradición tolteca.
7. "Cartas a un joven poeta" (Rainer Maria Rilke). Correspondencia íntima sobre la creación y la vida.
8. "La conquista de la felicidad" (Bertrand Russell). Ensayo que explora las fuentes del bienestar y los obstáculos para alcanzarlo.

Estas obras no solo nutren la mente; también ofrecen claves para comprender las fuerzas internas y externas que moldean nuestra conducta y, por ende, nuestro vínculo con la lectura y con el mundo. Tal vez la próxima vez que contemos las uvas, el propósito no sea solo más ambicioso, sino también más concreto: abrir un libro, página tras página, hasta convertir la lectura en un espacio de conversación diaria con nosotros mismos y con la sociedad que queremos construir.

*_El columnista es académico y analista político, autor de los libros Un país imaginario y Tras las cortinas del poder. Escribe todos los martes y viernes, su columna, Cambio de ritmo._