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Política ambiental e incidencia de la investigación científica

Ocho especialistas analizan en el libro Política ambiental en México. Tópicos selectos del siglo XXI la evolución de las políticas públicas, la regulación y las acciones del Estado mexicano frente a la crisis ambiental.

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El Colef El Colegio de la Frontera Norte

por El Colef

03/11/2026 18:29 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 03/11/2026

Rodrigo Martínez Sandoval

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En el libro Política ambiental en México. Tópicos selectos del siglo XXI, coordinado por el Dr. Ricardo Santes Álvarez, ocho personas investigadoras en gestión pública y ciencias socioambientales analizan críticamente la evolución de las estrategias institucionales, el marco regulatorio y las acciones instrumentadas por el Estado mexicano para atender la crisis ecológica contemporánea del país.

La política ambiental en México ha tenido transformaciones conceptuales e institucionales trascendentes en el siglo XXI, especialmente durante el gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. La idea central del libro consiste en argumentar que la efectividad de la política ambiental no depende únicamente del marco normativo e institucional del país, sino, más bien, del grado de articulación entre las instituciones, la participación ciudadana y la evidencia científica. A través de un recorrido por temas prioritarios como la gestión hídrica, la transición energética, la conservación de la biodiversidad, protección contra desastres y la justicia ambiental, el texto demuestra que la gestión del Estado se ha caracterizado por la fragmentación institucional, generando una amplia brecha entre el diseño formal de la regulación normativa y sus resultados efectivos.

En este marco, el libro adquiere una destacada pertinencia al relacionarse con el concepto de "incidencia" de la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, LGHCTI, en México (DOF: 08/05/2023). Esta Ley introduce un nuevo modelo normativo de la investigación científica en el país, que concibe la incidencia como el compromiso ético y práctico del conocimiento orientado a la atención de problemas prioritarios del país (agua, seguridad, salud, medio ambiente, energía, protección civil), transformando la realidad del entorno social y ambiental. La conexión del contenido del libro y el principio de incidencia se articula en las tres variables centrales que se comentan a continuación. 

Primeramente, al referirse a la relación entre diagnóstico y transformación la obra enfatiza que la construcción de diagnósticos precisos sobre el deterioro de ecosistemas no es suficiente, pues frecuentemente ese conocimiento se queda enclaustrado en la academia. La incidencia compele a que la investigación se traduzca, por parte de las instancias de poder público, en insumos normativos, políticas públicas eficientes y procesos decisorios incluyentes que posibiliten la participación de las comunidades afectadas. El mandato legal de la incidencia exige que el conocimiento transforme el entorno 

En segundo lugar, en el rubro de inserción social comunitaria y gobernación ambiental se percibe el compromiso ético de los autores con la inclusión social al enfatizar que las políticas ambientales que inciden eficazmente en la transformación del entorno son aquellas que incluyen los saberes locales e involucran de manera efectiva a la sociedad civil. El contenido del libro está, así, alineado al concepto de incidencia en la LGHCTI, mismo que trasciende la visión tradicional del avance científico, aislado en torres de marfil, y formula una ciencia abierta e incluyente en la cual se prevé la participación activa de las comunidades territoriales en el planteamiento y evaluación de problemas y respuestas.

En tercer lugar, en la temática de justicia socioambiental y un medio ambiente sano el libro sostiene que el deterioro ambiental afecta de manera desproporcionada a las poblaciones históricamente marginadas. Al respecto, la LGHCTI coloca el derecho humano a la ciencia al servicio de la equidad social, de tal manera que la incidencia en la investigación ambiental no es un simple ejercicio técnico; es una directiva de justicia distributiva y restauración ecológica que prioriza, de manera integral, la salud pública y el bienestar colectivo.

Finalmente, la obra de referencia demuestra que, ante la responsabilidad de los tomadores de decisiones en las instancias del poder público en la inoperancia histórica del aparato ambiental, es imperativo un cambio de paradigma. Este viraje encuentra su detonante en el principio de incidencia, mismo que reclama superar la neutralidad académica para convertir a la ciencia en un actor comprometido ante la crisis socioambiental del siglo XXI.

*Secretario General de Planeación y Desarrollo Institucional de El Colef.

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