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El pizarrón de la discordia: datos, listas interminables y el nuevo ciclo escolar en México

Más pesado que Baldor Gerardo H. Molina / Harry
Más pesado que Baldor Gerardo H. Molina / Harry Archivo

por Gerardo H. Molina

29/08/2026 12:38 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 29/08/2026

 

El regreso a clases en México tiene su propia liturgia anual. No empieza con el toque del timbre ni con el primer pase de lista, sino semanas antes, entre el olor a cuadernos nuevos, el estrés presupuestal de las familias y la titánica labor de forrar libros con plástico transparente sin que queden burbujas de aire. Sin embargo, detrás del folclor de la compra de útiles, la educación en nuestro país es una maquinaria histórica compleja, llena de contradicciones y debates encendidos.

Para entender dónde estamos parados, conviene echar un vistazo a nuestro propio devenir histórico. En los primeros años del México independiente, la educación estuvo prácticamente monopolizada por el clero. Si a alguien le apasiona entender a fondo esta compleja relación entre la Iglesia y el Estado, el libro México ante Dios de Francisco Martín Moreno es un must absoluto. En aquella época hablábamos de un país sumido en un analfabetismo abrumador, donde solo una élite reducida tenía acceso a las letras, hasta que la irrupción de las Leyes de Reforma impulsó la educación laica. Años más tarde, el gran hito nacional llegó en 1921 con la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) bajo el mando de José Vasconcelos. En una nación devastada y con más del 70% de población analfabeta, las misiones culturales llevaron libros y maestros a lomos de mula a los rincones más aislados. Ese esfuerzo histórico culminó en la masificación del sistema: hoy la educación mexicana atiende a más de 34 millones de estudiantes en todos los niveles, situándola como uno de los diez sistemas educativos más grandes del mundo.

El debate del momento: La Nueva Escuela Mexicana

El arranque de los recientes ciclos escolares no ha estado exento de tormenta política y pedagógica debido al modelo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Como todo cambio sistémico, conviene analizar sus luces y sombras:

  • Los Pros: Propone un enfoque comunitario e interdisciplinario. En lugar de memorizar materias aisladas (Matemáticas, Historia, Geografía), busca resolver problemas reales del entorno. Le da mayor autonomía al docente para adaptar el programa a la realidad de su comunidad y promueve un pensamiento crítico desde la diversidad sociocultural.

 

  • Los Contras: La principal crítica de pedagogos y especialistas se centra en la pérdida de rigor sistemático en asignaturas clave como Matemáticas y Ciencias exactas, herramientas fundamentales e indispensables para el desarrollo futuro de cualquier ser humano. Asimismo, la transición ha sido confusa para miles de maestros que recibieron capacitación a marchas forzadas, sin dejar de lado que, apelar a libertad de cátedra que ahora se busca, no siempre garantiza un estándar uniforme de rigor en la enseñanza.

La microeconomía del aula: la guerra de las listas de útiles

Mientras el debate macropedagógico ocurre en las cúpulas, en la economía familiar el golpe es inmediato, sobre todo en el sector privado, donde las listas de útiles se han transformado en verdaderos inventarios de intendencia y tecnología. Según datos de la PROFECO y la ANPRAC, el costo del regreso a clases por alumno en colegios privados puede encarecerse hasta un 300% en comparación con el sector público.

Ya no solo se piden los clásicos cuadernos de cuadro grande; la lista incluye resguardos de papelería institucional, licencias de software educativo, gadgets específicos y hasta insumos de limpieza como toallitas húmedas, rollos de papel, desodorantes de baño y muchas otras cosas absurdas que se suman a la costosa colegiatura. Todo esto dentro de un país donde el gasto en educación representa entre el 15% y el 25% del ingreso mensual de una familia de clase media durante el mes de agosto.

El regreso a las aulas es mucho más que un trámite en el calendario; es el espejo en el que se mide el futuro de una nación. Entre modelos pedagógicos en disputa, presupuestos ajustados y listas de materiales interminables, los verdaderos héroes siguen siendo los mismos de siempre: los maestros que frente al pizarrón hacen magia, y los estudiantes que, libreta en mano, se disponen a descifrar el mundo.