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Refugios de tinta y papel: cinco librerías para perder el tiempo (y la cordura) en la CDMX

Más pesado que Baldor Gerardo H. Molina / Harry
Más pesado que Baldor Gerardo H. Molina / Harry Archivo

por Gerardo H. Molina

05/08/2026 07:25 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 05/08/2026

Uno puede volar a la Ciudad de México con los pretextos más disímbolos: ver un concierto masivo de Harry Styles durante el fin de semana, asistir a un partido de fútbol de añoranza entre el Atlante y el Cruz Azul, o simplemente atender una apretada agenda de trabajo. Sin embargo, en cuanto se pone un pie sobre esa inmensa mancha urbana, la ciudad misma se encarga de cambiarte los planes. Entre el caos vehicular y el ritmo frenético de sus avenidas, la capital resguarda pequeños oasis de silencio y madera donde el tiempo transcurre a otra velocidad.

En mis recorridos de los últimos meses he confirmado que las librerías capitalinas no son templos solemnes reservados para eruditos; son espacios democráticos donde cabe todo el mundo. Son lugares diseñados para quienes buscan un título inconsecuente, un regalo original, libros en otros idiomas, un manga de edición especial, un café con buena vista o simplemente un pretexto para descansar las piernas tras kilómetros de caminata.

Dejando a un lado el maravilloso universo de las librerías de viejo en Donceles o los pequeños rincones boutique independientes que abundan en la ciudad —que son increíbles y me encantan—, estas cinco opciones son un must absoluto. Si vas con poco tiempo a la Ciudad de México, por lo menos date la oportunidad de visitar una de ellas; te aseguro que lo vas a disfrutar muchísimo.

Aquí las cinco librerías indispensables que son, en sí mismas, un destino obligado en cada visita:

  • El mareo del catálogo: Centro Cultural Bella Época - Librería Rosario Castellanos (FCE): Ubicada en la colonia Condesa (sobre Tamaulipas y Benjamín Hill), esta joya del Fondo de Cultura Económica ocupa un antiguo cine de arquitectura Art Déco. Es un espacio tan descomunal que literalmente puedes salir mareado por la cantidad de títulos. Aquí conviven desde sellos boutique e independientes hasta catálogos universitarios, traducciones imposibles y una vasta oferta de literatura infantil y juvenil. Es el lugar perfecto para entrar por un libro y salir tres horas después con los brazos llenos.
  • La postal de la lectura: Librería Porrúa del Bosque de Chapultepec: Quizá no tenga el inventario más grande de la ciudad, pero su ubicación la convierte en una de las más bellas del país. Situada justo a la orilla del lago en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, cuenta con un diseño integrado a la naturaleza y mesas al aire libre con una vista privilegiada. Comprar un libro y sentarse a leer ahí, con el murmullo del agua y los árboles de fondo, es uno de los lujos más accesibles de la capital.
  • Pausa, café y la foto obligada: El Péndulo (Polanco): Aunque hoy es una cadena consolidada, la sucursal de Polanco conserva ese aire emblemático de "cafébrería". Es el espacio ideal para encontrar editoriales boutique, novedades internacionales, libros de arte, fotografía, gadgets y artículos de papelería especializada. Además de su destacada oferta gastronómica para desayunar, comer o cenar, cuenta con rincones con libros de muestra donde puedes sentarte a hojear a gusto mientras descansas las piernas de la caminata. Y seamos honestos: es probablemente la librería más instagrameable y fotogénica de la ciudad; sacarse una foto entre sus balcones cubiertos de plantas e hileras de libros es casi una tradición de viaje.
  • Arquitectura y banda sonora propia: Centro Cultural Elena Garro (Educal / FCE): Enclavado en el barrio de La Coyoacana, este espacio es una obra maestra de intervención arquitectónica: una casona de principios del siglo XX abrazada por una moderna estructura de cristal y árboles interiores. Detrás de sus libreros oculta pequeños showrooms y salas de presentación muy particulares. Como detalle fascinante, al colindar con la Escuela Superior de Música, el recorrido por sus pasillos suele estar acompañado por el eco distante de violines, pianos y ensayos de los estudiantes. Un deleite para los sentidos.
  • El origen de la resistencia lectora: Librería Gandhi Mauricio Achar (Miguel Ángel de Quevedo): Si alguien se ha dedicado en México a democratizar la lectura, quitarle lo aburrido y hacerla deseable a fuerza de ingenio y contracultura, es Gandhi. La sucursal original de Miguel Ángel de Quevedo, fundada en 1971 por Mauricio Achar, sigue siendo el centro neurálgico de la cadena. Más que una tienda, funciona como un centro cultural con cafetería, foros de presentación y una vibra de nostalgia donde siempre apetece hojear un libro antes de volver a casa.

Librerías hay miles en la Ciudad de México, pero estos cinco espacios demuestran que la lectura también es una forma de habitar la calle. Son refugios llenos de sabiduría, relatos y chismecitos históricos donde pasar el día completo nunca será un desperdicio. Vale la pena guardar el celular y recorrerlas: la capital es inagotable, y sus librerías, también.