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México, crece, pero ¿crece para todos?

Isidro Aguado / Cambio de Ritmo
Isidro Aguado / Cambio de Ritmo Cambio de Ritmo

por Isidro Aguado Santacruz

11/08/2026 11:08 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 11/08/2026

"El crecimiento se mide en cifras; el desarrollo, en oportunidades."


México acaba de recibir una noticia económica que, sin duda, merece ser reconocida: después de un primer trimestre complicado, la economía recuperó fuerza durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, detrás de un buen dato del Producto Interno Bruto todavía existen preguntas que no podemos responder solamente con una gráfica.


El INEGI informó que, de acuerdo con su estimación oportuna, el PIB mexicano creció 1.5% durante el segundo trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior y 2.1% a tasa anual, en términos reales. Se trata de un repunte importante después de la contracción de 0.6% registrada durante el primer trimestre.


Y hay un dato que merece especial atención: el crecimiento fue generalizado. Las actividades primarias avanzaron 3.3%, las secundarias 1.6% y las terciarias 1.5% durante abril-junio. A tasa anual, las actividades primarias crecieron 7.3%, las terciarias 2.5% y las secundarias 0.8%.


El resultado incluso sorprendió a los mercados. Analistas consultados por Reuters esperaban un crecimiento trimestral cercano a 1.3%, por lo que el 1.5% terminó superando las expectativas.


Pero aquí comienza la verdadera conversación.


Porque crecer 1.5% en un trimestre es una buena noticia, pero no significa que México haya resuelto sus problemas económicos. De hecho, el propio comportamiento reciente demuestra lo contrario: venimos de una caída trimestral de 0.6% y de un crecimiento anual de apenas 0.4% en el primer trimestre.


Es decir, estamos observando una recuperación, no necesariamente un nuevo ciclo de prosperidad.

Y conviene recordar de dónde venimos. Durante todo 2025, el PIB aumentó apenas 0.6%, después de haber crecido 1.5% en 2024.


Por eso el dato del segundo trimestre resulta alentador, pero todavía insuficiente para cantar victoria.


El tamaño de nuestra economía tampoco es menor. Durante el primer trimestre de 2026, el PIB nominal alcanzó 35.46 billones de pesos, un incremento de 3.4% frente al mismo trimestre de 2025. De ese valor, las actividades terciarias representaron la mayor parte de la economía, mientras que las actividades secundarias aportaron poco más de 32% del PIB nominal en valores básicos.


Y aquí aparece una oportunidad que México no puede desperdiciar.


La inversión extranjera directa alcanzó 23 mil 591 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, un aumento de 10.4% respecto al mismo periodo de 2025, según cifras de la Secretaría de Economía.


Tenemos ubicación geográfica, tenemos acceso privilegiado al mercado estadounidense, tenemos el T-MEC y tenemos una industria manufacturera integrada a las cadenas globales.


Pero una pregunta permanece: ¿estamos convirtiendo esas ventajas en empleos de mayor calidad?

Los datos laborales muestran una realidad contrastante. En junio, México tenía alrededor de 60.1 millones de personas ocupadas, pero 33.1 millones se encontraban en la informalidad laboral, equivalente al 55% de la población ocupada. La tasa de desocupación fue de 2.9%.


Al mismo tiempo, el IMSS registró 22 millones 779 mil 704 puestos de trabajo afiliados al cierre de junio, una cifra histórica para ese mes, mientras que el salario base de cotización registró un crecimiento anual de 6.4%.


Entonces, ¿la economía mexicana está mejorando?


Sí.


Pero la respuesta completa requiere una segunda pregunta: ¿está mejorando al mismo ritmo que las necesidades de los mexicanos?


Ahí es donde las estadísticas comienzan a contar una historia más compleja.


La inflación anual se ubicó en 3.12% durante julio, una noticia favorable después de los niveles registrados en años anteriores. Sin embargo, la inflación subyacente permaneció en 3.95%, lo que significa que todavía existen presiones persistentes en algunos precios, particularmente en servicios.


Y aquí debemos recordar algo que muchas veces olvidamos: que la inflación baje no significa que los precios regresen al pasado. Significa que aumentan más lentamente.


Por eso una familia puede escuchar que la inflación está controlada y, al mismo tiempo, sentir que su dinero continúa alcanzando para menos.


México tiene hoy una ventana de oportunidad extraordinaria. El crecimiento del segundo trimestre, la inversión extranjera, el empleo formal y la moderación de la inflación son señales que debemos reconocer.


Pero también tenemos 33 millones de trabajadores en la informalidad, una economía que apenas creció 0.6% durante 2025 y una productividad que necesita aumentar para que el crecimiento pueda sostenerse.


El verdadero desafío no es solamente conseguir que México produzca más.

Es conseguir que produzca mejor.


Que la inversión genere empleos formales. Que la tecnología aumente la productividad sin dejar atrás a los trabajadores. Que la educación prepare a las nuevas generaciones para los empleos del futuro. Que las pequeñas empresas puedan crecer y que el salario permita algo más que sobrevivir.


Porque el PIB puede crecer 1.5% en un trimestre.

La inflación puede bajar a 3.12%.

La inversión extranjera puede alcanzar cifras históricas.

Pero al final, la economía no se mide únicamente en billones de pesos.


Se mide también en la tranquilidad de una familia, en el salario de un trabajador, en las oportunidades de un joven y en la posibilidad de que una persona pueda mirar hacia adelante con mayor certidumbre.


México está creciendo.


Ahora falta responder la pregunta verdaderamente importante:


¿Estamos convirtiendo ese crecimiento en bienestar?


Adaptarse al compás de la vida no es tarea sencilla; en Cambio de ritmo, intento no perder el paso. Que tengan un excelente inicio de semana lector@s.