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Frecuencia versus precisión: la ENSANUT Continua

Omar Stabridis
Omar Stabridis El Colef

por El Colef

16/09/2026 15:14 / Uniradio Informa Baja California / Columnas / Actualizado al 16/09/2026

A inicios de septiembre de este año, se dio a conocer una noticia que resulta preocupante: los casos reportados de obesidad aumentaron 162% entre 2025 y 2026 para el estado de Baja California, con mayor porcentaje de mujeres. La fuente de esta información es el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SNVE) de la Secretaría de Salud federal. Este dato es alarmante, pero la pregunta de fondo es: ¿Cómo ha evolucionado la obesidad en Baja California en los últimos años? Mientras que la información del SNVE consiste en registros de casos, para determinar cómo ha evolucionado la obesidad se requiere información representativa en distintos puntos del tiempo, los cuales sólo se pueden obtener a través de una encuesta. Es precisamente la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (la Ensanut) el instrumento por el cual se puede medir la prevalencia (proporción de personas con un padecimiento en un punto del tiempo) de diferentes padecimientos, así como de salud mental y acceso a servicios de salud a nivel nacional.

En 1987 se levantó la primera encuesta nacional de salud (llamada antes ENSA porque se levantaba separada de la parte de nutrición), en 1994 se levantó la segunda encuesta, y la tercera en 2000, contando en esos años sólo con representatividad nacional (es decir, no se podía hablar de prevalencias por estado), pero en 2006 se unifican el levantamiento de salud con el de nutrición, dando lugar a la ENSANUT y además se aumenta el tamaño de hogares y se consigue la representatividad estatal (es decir, se podía decir la prevalencia de obesidad en Sinaloa fue...). Así, cada seis años, con una muestra de aprox. 51,000 viviendas se podía saber la evolución de la obesidad en cualquiera de los estados. 

Pero en 2020 ocurrió un cambio significativo pues la ENSANUT pasó de ser levantada cada seis años a levantarse de forma anual y denominarse ENSANUT Continua. El objetivo de este cambio era trascendente: que en México se contara con información más frecuente sobre salud de la población. Pero esto generó un costo muy alto: con el fin de contar con las encuestas anuales, la muestra se redujo a aprox. 12,000 viviendas por año, lo que repercutió en que ya no se pueda contar con representatividad estatal, la misma que sólo se puede garantizar según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP, quienes diseñaron y levantan la ENSANUT) apilando los datos de varios años, es decir, debemos juntar los datos de las ENSANUT de 2020 a 2024 para saber la prevalencia de un padecimiento para un estado; esto puede parecer lógico pero tiene un problema oculto: cuando apilas cinco años tienes un número estadísticamente confiable pero no se sabe en cuál de estos años ocurrió el cambio.

 El CDC, la agencia epidemiológica de Estados Unidos, en sus directrices sobre análisis de tendencias, señala que apilar datos generalmente no es deseable porque oculta cambios y patrones. Pero el problema de Ensanut Continua no es el único en su tipo. En Estados Unidos, la NHIS (su encuesta de salud) tampoco tiene representatividad estatal. Sin embargo, se puede resolver de forma diferente, por ejemplo, con sobremuestreo estatal en las encuestas nacionales financiados por lo estados, como en la encuesta de salud infantil de Estados Unidos (la CHIS). El INSP enfrentó la misma encrucijada, pero eligió otro camino: reducir la muestra y apilar varios años. Es técnicamente válido, pero con las consecuencias que ya señalamos. Se entienden los desafíos presupuestales que afrontan estas instituciones, pero valdría la pena que el INSP permitiera que los estados financiaran el sobremuestreo en la ENSANUT para recuperar la representatividad estatal.